Elvira Palomo. EFE
"No quiero ser la única persona curada de VIH más tiempo", dijo Timothy Ray Brown en una entrevista con Efe en Washington, donde se celebra esta semana la XIX Conferencia Internacional sobre el Sida.
"Deseo que esta cura sea transferida a cada persona en este mundo que ha sido infectada con el VIH", afirmó Brown. Y, de hecho, podría dejar de ser el exclusivo si se confirman los resultados de un estudio presentado en esta conferencia, según el cual otras dos personas infectadas parecen haber sido curadas del VIH después de un trasplante de médula ósea para tratar un cáncer.
Esto renueva las esperanzas de Brown, un hombre pausado, cálido y determinado a seguir adelante que acaba de crear su propia fundación para patrocinar estudios que busquen alternativas para curar el VIH.
"Quiero que esta enfermedad sea historia", aseguró, aunque en esa historia sobre el VIH, con un final aún desconocido, sin duda tendrá un lugar destacado su nombre.
Conocido por sus amigos como Timothy, rebautizado por la prensa como "el paciente de Berlín", siempre será el hombre que una vez tuvo VIH.
En 1995 fue diagnosticado con VIH cuando residía en Berlín (Alemania), donde realizaba estudios políticos, y sintió miedo. Un año más tarde, fue descubierta una nueva terapia, una combinación de fármacos antirretrovirales que ha permitido convertir el sida en una enfermedad crónica con la que puedan convivir los enfermos.
Sin embargo, en el 2006 los análisis revelaron que la fatiga que llevaba sintiendo se debía a que padecía una leucemia mieloidea aguda, un tipo de cáncer que afecta al sistema inmunológico.
El oncólogo alemán Gero Huetter, con el que todavía tiene relación, comenzó con la terapia habitual de quimioterapia pero no funcionó y el médico alemán decidió probar una novedosa terapia.
Nueva terapia
El tratamiento incluyó recibir un trasplante de células madre de un donante portador de un gen hereditario poco común, asociado con la reducción del riesgo de contraer el VIH. Los médicos del Hospital Médico Universitario de la Caridad de Berlín seleccionaron las células madre del tipo denominado CD4 que no poseen el receptor CCR5, necesario para que el virus se propague por el organismo.
Antes del trasplante, Brown recibió altas dosis de quimioterapia y radioterapia, y tras recibir el trasplante dejó de tomar los antirretrovirales contra el VIH. Trece meses después tuvo una recaída de leucemia y fue sometido de nuevo a otro trasplante de células madre del mismo donante.
Los médicos pensaron que el VIH archivado en las células del paciente comenzaría a proliferar una vez que su sistema inmunológico comenzara a recuperarse del tratamiento previo y postrasplante, pero no fue así y se convirtió en la comunidad médica en "el paciente alemán".
"No lo hice público a la prensa hasta dos años después de que estaba ya curado porque quería estar seguro antes de captar la atención", algo que hizo en el 2011.
Todavía tiene que cuidarse pero ha podido volver al gimnasio para recuperar masa muscular que perdió durante el proceso y regresó temporalmente al trabajo, aunque ahora está volcado en su fundación y en transmitir un mensaje de esperanza.
El día que supo que no estaba infectado "fue maravilloso", recuerda, aunque "no me lo creí durante mucho tiempo.
Brown, de 47 años, políglota y aficionado a viajar, cuenta que no vive en las mejores condiciones. Dice que es tratado como una "estrella de rock" pero que reside en un complejo para personas con bajos recursos donde comparte una habitación. ❧
Otros dos pacientes curados de VIH
Dos personas podrían haber sido curadas del VIH después de un trasplante de médula ósea para tratar un cáncer, según un estudio difundido en la XIX Conferencia Internacional sobre el Sida en Washington.
El estudio, liderado por el doctor Daniel Kuritzkes del Hospital de Mujeres de Brigham en Boston (Massachusetts), analizó la evolución de dos pacientes infectados de VIH que se sometieron a un trasplante de médula ósea tras detectarles un cáncer.
Los dos hombres, infectados durante años, se habían sometido a la terapia antirretroviral que suprimió por completo la reproducción del VIH, aunque tenían el virus latente antes del trasplante, según el estudio.
Los médicos detectaron el VIH inmediatamente después del trasplante pero, con el tiempo, las células trasplantadas del donante sustituyeron a los propios linfocitos de los pacientes y la cantidad de VIH en el ADN de sus cédulas disminuyó hasta el punto de que se hizo indetectable.
