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No se puede borrar este pasado

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Acaban de premiarla en Estados Unidos. Pero la historia oficial muestra solo una parte de la verdad: asegura que fue torturada por la policía, acusada injustamente de subversiva, luego liberada y desde entonces dedicada a defender los derechos humanos de los senderistas que fueron asesinados en el penal Castro Castro en mayo de 1992.

Acaban de premiarla en Estados Unidos. Pero la historia oficial muestra solo una parte de la verdad: asegura que fue torturada por la policía, acusada injustamente de subversiva, luego liberada y desde entonces dedicada a defender los derechos humanos de los senderistas que fueron asesinados en el penal Castro Castro en mayo de 1992. La historia oculta, sin embargo, empieza a develarse. Y muestra a una agitadora senderista. En los últimos días no son pocos los que han recordado lo que Mónica Feria se empeña en negar sistemáticamente.

Por Enrique Patriau

El 10 de octubre, en una ceremonia organizada en el Georgetown University Law Center, en Washington DC, la abogada peruana Mónica Feria recibió el Premio Justicia de la Fundación Gruber por su labor en la defensa de los derechos humanos, incluyendo su papel como representante legal de los sobrevivientes y familiares de las víctimas de la masacre de Castro Castro en mayo de 1992, donde ella misma estaba recluida cuando ocurrieron los hechos.

A Mónica Feria, apresada el 13 de abril de 1992, se le sindicaba como colaboradora de ‘El Diario’ el vocero senderista desde el cual se justificaban los crímenes de SL y se lanzaban amenazas de muerte que en más de una ocasión se convirtieron en realidad. Feria también resultó ser el enlace de un equipo de periodistas británicos que preparó un documental sobre el conflicto interno y que acabó siendo, en la práctica, un video de propaganda de Sendero Luminoso.

Pues bien, con todos estos antecendentes, la polémica terminó por estallar. Y no solamente involucra a Feria sino también a un puñado de profesionales e intelectuales que fueron testigos de las actividades políticas de esta ex estudiante de la Universidad Católica. Unos la defienden, aducen que no cometió delito alguno, que nada la incrimina, que su radicalismo quedó en el pasado. Otros le piden respuestas y deslindes claros. Pero también hay quienes la recuerdan, vivamente, como una agitadora y propagandista del violentismo senderista dentro y fuera de las aulas.

Testimonios de parte

Sobre estas líneas, los muertos de Castro Castro.

DOMINGO conversó por lo menos con cuatro profesionales vinculados a ONGs, universidades y medios de comunicación que conocieron a Feria desde sus años en la Universidad Católica, donde estudió Letras y Derecho a mediados de los ochenta. Todos coincidieron en destacar su cercanía ideológica con SL y sus posiciones extremistas.

Algunos ya han opinado sobre el tema en foros virtuales, blogs y estafetas de medios impresos. Aun así, han preferido reservar sus nombres por un tema de seguridad. Aquí transcribimos sus declaraciones:

- "Ella integraba una organización de izquierda llamada ‘Pueblo en Marcha’ cuando sufrió su primera detención. A partir de ahí se relacionó con Sendero y empezó a moverse entre la Católica y San Marcos, donde estudiaba su hermana. Para nadie era un secreto su cercanía con Sendero Luminoso. Lo suyo no era la acción violenta sino el trabajo intelectual, político".

Feria sobrevivió a la masacre y fue absuelta en 1993 por un tribunal sin rostro.

-"La recuerdo en San Marcos, infaltable en los actos de solidaridad con los ‘presos políticos’, agitando consignas senderistas en los patios y pasadizos de Letras. También, en las polémicas que se armaban en Letras, defendía ‘la guerra popular’ y se ponía a insultar y ridiculizar a los de Izquierda Unida. Era una propagandista de Sendero Luminoso en la universidad. Hay decenas que te pueden decir exactamente lo mismo que yo".

- "La conozco desde que estudiamos juntos en la academia Trener y lo que más recuerdo de ella es que, ya en la universidad, a todos nos reclamaba porque no éramos lo suficientemente radicales y extremistas como ella. La primera vez que la detuvieron, ingenuamente, se juntaron firmas para exigir su liberación. Toda una generación de la Católica la vio defender a SL públicamente".

- "Lo cierto es que Mónica ha contado la mitad de su historia. Es verdad que su trabajo en defensa de los derechos humanos de los senderistas que fueron asesinados en Castro Castro por orden de Fujimori es muy loable y rescatable, pero no ha dicho toda la verdad: que ella misma estuvo vinculada a Sendero Luminoso. Eso no lo saben aquellos que le han dado un premio en Estados Unidos. Mónica no ha sido honesta con su pasado".

Feria se defiende

Ante la serie de cuestionamientos, Feria, como buena abogada, se defiende con argumentos legales, muy atendibles, por cierto. En el blog ‘Gran Combo Club’ ( www.grancomboclub.blogspot.com ), donde la polémica se ha encendido con singular vehemencia, explica, en apretado resumen, que su detención "sin orden judicial y sin mediar flagrancia" y el posterior proceso que se le siguió transgredieron los estándares mínimos de justicia.

Además, hace hincapié en que salió en libertad en 1993, absuelta por un tribunal sin rostro que emitió sentencia en junio de ese mismo año. "Fui absuelta aun en las condiciones más duras para mi defensa y el tribunal emitió una sentencia razonada".

Respecto de su participación en el documental de los periodistas británicos, arguye que su trabajo se limitó al de una asistenta de producción. "Yo no fui quien editó ni filmó (…) me sorprende que se me achaque responsabilidad penal por el contenido de un programa que fue legalmente filmado y legalmente producido", señala.

Pero en ese mismo foro se le han planteado preguntas directas y, aparentemente, de simple respuesta: ¿Tuvo o no un compromiso ideológico con SL? ¿Tuvo o no participación en SL? ¿Cuál es su posición frente a las acciones de SL?

Feria ha negado pertenecer a la organización terrorista, o participar en ella. Pero no condena sus actos. Dice que explicará su posición en un libro y no en un blog.

Mónica Feria recibiendo la distinción de la Fundación Gruber en Washington.

Sus amigos y coetáneos le dan el beneficio de la duda e insinúan que lo suyo acaso fue un radicalismo juvenil, cosa del pasado. Los más escépticos, en cambio, sospechan que esta abogada (hija de un próspero empresario con negocios al sur de Lima) todavía integraría el aparato de defensa legal de Sendero Luminoso y creen, por eso, que no ha abdicado un ápice en sus convicciones.

"Así como no debe haber perdón ni olvido para los torturadores y violadores de derechos humanos, tampoco debemos olvidar los antecedentes de algunas personas", se propone en un foro virtual.

Ciertamente, resulta controversial premiar a una persona por su defensa de los derechos humanos ignorando que al mismo tiempo defendió un proyecto profundamente autoritario y con un emblemático desprecio por la vida.