Revista Domingo
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La enciclopedia murió

Wikipedia ha conseguido traerse abajo el negocio de las enciclopedias tradicionales. Hoy es común la práctica de buscar información desconocida a través de internet. Sin embargo, hay quienes cuestionan la fiabilidad de esta enciclopedia libre.

¿Podemos los cibernautas confiar en Wikipedia como si se tratara de cualquier enciclopedia tradicional? La respuesta no es simple. Desde su puesta en marcha en el 2001, esta plataforma online ha sido cuestionada por inexactitudes, sesgos y supuestas censuras. Es famosa, por ejemplo, la molestia del escritor y filósofo Fernando Savater, quien solía ser presentado en algunas conferencias como un intelectual exiliado en Francia. Al indagar sobre el origen de este lapsus, descubrió que este provenía del artículo de Wikipedia que se había escrito colectivamente sobre él. Desde entonces, ha aconsejado la precaución de no dar por cierto todo lo afirmado en la enciclopedia virtual.

Moviendo la lupa hacia el internauta anónimo, uno se puede topar también con este tipo de quejas. Un usuario identificado como Miguel Ángel Muñoz, por ejemplo, comenta en un foro: “Hace poco he visto en Wikipedia un artículo sobre Rachel Corrie, la activista estadounidense que fue aplastada por una excavadora israelí que estaba demoliendo viviendas palestinas. Es indignante y ofensivo, tergiversa la realidad. Aun cuando hubo testigos presenciales del asesinato, el artículo se permite señalar que fue un accidente”. Otro cibernauta le contesta: “Miguel Ángel, yo fui el que inició ese artículo, y se lo han cargado metiendo propaganda pro-israelí pura y dura. En la página de discusión puedes ver mis protestas”. Por este clima de incertidumbre es que muchos piensan como el usuario “Ziannea”: “Yo en la Wikipedia no consulto artículos susceptibles de intereses políticos o económicos: sabemos que será libre para casi todo, pero no podemos tocar a los grupos de presión”.

Como sea, el hecho es que hoy Wikipedia se encuentra sumido en un proceso de perfeccionamiento de sus controles de calidad. En la última reunión de Wikimania, el foro anual que reúne a los principales colaboradores, realizada en Polonia en julio pasado, se acordó hacer más exigentes los mecanismos de postulación a los cargos de editores y cuidar la publicación de artículos sobre personas vivas. De hecho, en la actualidad no es posible publicar un texto sobre alguien vivo que no haya sido aprobado antes por un editor.

Durante ese evento, también se exhibieron los esfuerzos de la Fundación Wikimedia por involucrar a investigadores en los contenidos de Wikipedia: coordinaciones con el Museo Británico, convenios con el Instituto Smithsoniano de los Estados Unidos y la organización de academias especializadas en la realización de artículos en varios países.

Sobre el golpe que ha significado Wikipedia para la industria del conocimiento tradicional, Jimmy Wales comenta: “Con la Wikipedia las enciclopedias son más utilizadas. Por ejemplo, la alemana Brockhaus ha conseguido el 30% más de ventas gracias a la Wikipedia”. Lo cierto es que clásicos compendios del saber como la Enciclopedia Británica y Encarta han quedado relegados en el nuevo contexto. Un estudio hecho por la revista Nature en el 2005 inauguró esta tendencia: comparó 42 artículos científicos de Wikipedia y la Enciclopedia Británica, y halló 162 errores en la primera y 123 en la segunda. Investigaciones posteriores han contradicho esta tesis, pero, más allá de las cifras, lo cierto es que incluso las obras consagradas se equivocan. La ventaja, dicen los defensores de Wikipedia, es que mientras las enciclopedias clásicas deben esperar un año para enmendar sus fallas, ellos pueden hacerlo en cuestión de minutos.

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