El cardenal Juan Luis Cipriani, el representante más mediático de los sectores conservadores de la Iglesia, acaba de perder por cuarta vez la presidencia de la Conferencia Episcopal Peruana. Fue derrotado por monseñor Salvador Piñeiro, un obispo moderado pero cercano a los sectores progresistas del clero.
Por Flor Huilca
A las 9 en punto de la mañana del miércoles, los obispos que forman parte de la asamblea episcopal se reunieron en la capilla de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), en Jesús María, para unirse en oración antes de empezar el cónclave que eligió al nuevo presidente de la institución más importante de la Iglesia católica. Entre los 47 obispos presentes frente al gran crucifijo del altar, oraba también el cardenal Juan Luis Cipriani, hasta ese momento la carta de los sectores más conservadores de la Iglesia peruana para asumir el control de este organismo.
Su candidatura era de lo que más se hablaba aquella mañana mientras los obispos iban camino al auditorio. Y se concretó apenas se inició la elección. Pero el polémico arzobispo de Lima no consiguió el número de votos que esperaba para hacerse del cargo: monseñor Salvador Piñeiro, arzobispo de Ayacucho y vicario castrense, obtuvo la victoria en primera vuelta con 26 votos. Cipriani logró el respaldo de 21 obispos, cinco menos de los que apoyaron su candidatura en las elecciones del 2009.
Por partida doble
Alrededor de la candidatura de Piñeiro se unieron los sectores progresistas y de centro de la Iglesia católica que vieron en él un obispo de posición moderada y de amplio consenso, el mejor camino para cerrarles el paso a posiciones confrontacionales, poco dialogantes y muy conservadoras respecto de temas de interés nacional como las que encarnan Cipriani y sus aliados.
En realidad la derrota para Cipriani fue doble. A pesar del resultado adverso que tuvo en la elección para la presidencia, fue propuesto nuevamente como candidato para la primera vicepresidencia, y volvió a perder. Esta vez contra monseñor Pedro Barreto Jimeno, arzobispo de Huancayo, jesuita representante del ala progresista dentro de la Iglesia y una suerte de némesis del cardenal. Barreto es un activo defensor del medio ambiente en su jurisdicción y considera que la Iglesia debe estar muy cercana a la población y sus preocupaciones.
Para los observadores la misma tendencia se ha impuesto también en el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal. Ocho de los diez asientos de esta instancia, que tiene un papel ejecutivo en el manejo de la Conferencia Episcopal, fueron ganados por obispos del sector progresista.
El ala conservadora de la Iglesia está representada en la nueva directiva por monseñor Javier del Río, arzobispo de Arequipa, quien ocupa la segunda vicepresidencia de la Conferencia Episcopal. Él pertenece a la orden neocatecumenal y tendría un margen reducido de acción frente a la abrumadora presencia de sectores progresistas.
El obispo moderado
Hablemos ahora un poco de monseñor Salvador Piñeiro, el nuevo presidente de la CEP. Se trata de un obispo diocesano que desarrolló buena parte de su labor eclesiástica en el cono sur de Lima y en la Vicaría de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, donde estuvo los diez últimos años. En todas esas responsabilidades, Piñeiro demostró un trabajo con mayor énfasis en lo pastoral y en atención a los jóvenes y la familia. Podría dar la impresión de que se ubica dentro de la línea conservadora de la Iglesia, pero quienes lo conocen dicen que su posición es más bien moderada y bastante cercana al progresista monseñor Miguel Cabrejos, a quien sucederá en el cargo. Eso implica que su llegada no significará un gran cambio en la conducción de este organismo, que ha tenido una activa participación como mediador en conflictos sociales y se ha pronunciado, cuando ha sido necesario, en temas distintos al meramente eclesiástico.
Varias personas vinculadas a la Iglesia y entrevistadas por Domingo reconocen como cualidad de Piñeiro el saber escuchar y ser conciliador. Sus primeras declaraciones sobre el conflicto entre el Arzobispado de Lima y la Universidad Católica van en ese derrotero: ha dicho que no es partidario de cartas notariales ni de enfrentamientos públicos, sino de que se retome la discusión en familia como siempre debió ser. También ha dejado en claro que la Iglesia no puede estar de espaldas a las preocupaciones sociales. En relación con ello puso como ejemplo que varios de los obispos participan como mediadores en conflictos sociales y saludó ese esfuerzo de sus pares.
Estas declaraciones equilibran la imagen que se tenía de monseñor Piñeiro, vinculado varios años a las Fuerzas Armadas como vicario castrense. Si bien en ese tiempo ha desplegado una acción pastoral con mucha presencia en los cuarteles, especialmente con los jóvenes soldados, es sabido también que se ha mantenido al margen de los sectores militares que cuestionan el papel de la Comisión de la Verdad y de quienes buscan la impunidad para los procesados por violaciones a los derechos humanos.
Ganan en comisiones
La elección de los directivos de la Conferencia Episcopal ocupó casi toda la mañana del miércoles. Se optó por dejar para la jornada de la tarde la elección de los presidentes de las siete comisiones que tiene la CEP. Varias fuentes aseguran que la elección culminó en medio de un ambiente de camaradería pero llamó la atención que los obispos se hayan retirado por separado y no hayan compartido un almuerzo en conjunto.
Y si la mañana fue auspiciosa para el ala progresista, la tarde lo fue para los conservadores, que ganaron en cuatro de las siete comisiones. El triunfo más significativo para ellos es sin duda el de monseñor Héctor Vera Coloma, arzobispo de Ica, quien dirigirá la importante Comisión Pastoral Social, en la cual se agrupan la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS), Cáritas, la Campaña Compartir, Movilidad Social y otras, que permiten a la Iglesia mantener una relación constante con la sociedad y ve temas como derechos humanos y medio ambiente. Quizá las prioridades y la forma de relacionarse con los sectores de base cambie, y el enfoque sobre los temas citados también. Esos cambios se verán en los próximos meses.