El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se retiró esta mañana de la sesión inaugural de la XXI Cumbre Iberoamericana que se realiza en Asunción, Paraguay.
Visiblemente ofuscado, el mandatario norteño se retiró, tras pedirle permiso al anfitrión Fernando Lugo, justo cuando le tocaba el turno de la palabra a Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial.
"Me parece una falta de respeto el tener que escuchar esta burocracia internacional, aquí en un evento en donde ellos no deberían estar presentes", argumentó Correa a su salida del local en donde se realizaba la sesión plenaria.
Según indica la agencia Efe, Correa, ya había mostrado su molestia por la presencia del secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría en la sesión.
