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La historia de una familia comprometida con la buena fruta.

Mi Fruta: “En los negocios no debes hacer algo que no conoces”

El fast food de las frutas exóticas
El fast food de las frutas exóticas

Por Johanna Nores Llave

@jomeli17
 

Nilda Campos Maldonado, de 50 años, lleva toda su vida respirando el aroma de papayas, naranjas y piñas frescas. Su primer contacto con las frutas fue en Chanchamayo (Junín), lugar a donde llegaron sus padres de Lima para trabajar la tierra de sus ancestros.
 

A los ocho años, y de retorno a la Capital, Nilda ayudaba a Estilita, su madre, a atender un puesto de frutas en el Mercado Mayorista de La Victoria. Para entonces, a inicios de los setenta, el pequeño negocio ya se hacía de los frutos más exóticos de la selva central, entre los que destacaban, el aguaymanto, el camu camu y el tumbo.

 

Era tal la presencia del puesto de doña Estilita en el mercado, que reconocidas tiendas de la época recurrían a ella para surtir sus estantes con la mejor fruta de la temporada. Sin duda, eran buenos tiempos. Pero resultaron mucho mejores cuando Nilda, con apenas 19 años, asumió el control del negocio familiar.
 

Fue precisamente con ella que se entablaron los primeros vínculos con los hermanos Wong, propietarios de la Corporación del mismo nombre (hoy Cencosud), a los cuales les proveía de los más variados frutos selváticos. Con el paso del tiempo, los lazos se mantuvieron más fuertes que nunca.
 

Y hoy, bajo el nombre de Frutas Derivadas de la Selva (el crecimiento del negocio requirió de un nombre más comercial), continúa suministrando sus productos exclusivamente a los supermercados de Wong y Metro. No obstante, aún mantiene su puesto en el Mercado Mayorista y participa de cuanta feria se presente para promocionar los secretos que la selva en forma de fruta esconde.
 

Una herencia que no se hurta
 

Pero no todo fue trabajo en la vida de Nilda. En esos avatares del mercado conoció a Fernando Nuñez Palomino, un transportista quien en 1983 se convirtió en su esposo. Desde ese momento, ambos se dedicaron de lleno al negocio de las frutas, cuyo legado fue trasmitido  sin buscarlo a sus dos hijos: Eder y Selena.

 

“Fueron ellos quienes decidieron estudiar administración de empresas” dice Nilda sorprendida, aunque poco convincente. “Nadie les impuso nada”, agrega, como si su experiencia, y el de su conyugue, no fuera acaso un gran ejemplo para ellos.

 

Así de seguro pensó Eder, quien decidió seguir los pasos de sus progenitores en el 2006. En ese año, y en las postrimerías de su carrera universitaria, creó su propia empresa: Frutas Exóticas de la Selva, una juguería que tenía como fin  promover frutos poco conocidos como la granadilla (de origen colombiano), la carambola, la pitahaya, la cocona, entre otros que Nilda, su madre, ya venía comercializando años atrás.

 

Sin embargo, antes de concretar su negocio se dedicó a estudiar el mercado. De esta manera, pudo identificar a sus competidores directos y conocer mejor a su público objetivo a través de las degustaciones de su producto.
 

-¡Pitahaya, mandarina y granadilla!- Fue una de las combinaciones elaboradas a base de las frutas exóticas, que los Nuñez Campos, con Frutas Derivadas de la Selva, le suministraban a la empresa de Eder, el hijo emprendedor. Y la gente, aunque extrañada por los nuevos sabores, dio la aprobación con su preferencia.
 

Finalmente, en diciembre del 2008, Eder, con 24 años aproximadamente, inaugura el primer local de su cadena de juguería en Wong de Asia, al sur de Lima, pero bajo el nombre comercial de Mi Fruta. Desde entonces, las cosas no pudieron ser mejores. Hoy, tienen diez tiendas en Lima, tres en Trujillo y una en Iquitos.
 

¿Cuál fue el secreto del éxito? -“No se debe hacer algo que no conoces”- responde Nilda, quien al igual que su hijo, aseguran que todavía hay muchas cosas que hacer y más combinaciones nuevas que disfrutar. 

Sepa más

 

Combinaciones. Mi fruta se inició con 20 combinaciones. Actualmente, con tres años en el mercado, superan las 50 mezclas de sabores exóticas.

Empleados. Alrededor de 100 personas trabajan para Mi fruta.

Ganancias. Sus ingresos mensuales superan los S/. 50 mil.

Más locales. Recientemente, el pasado 25 de enero, Mi Fruta estrenó un nuevo local en el supermercado Wong de República de Panamá.

Proyectos. Nilda Campos no descarta ingresar al mercado cusqueño y estudia la posibilidad de vender la marca como una franquicia.

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Hay 1 Comentario
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31 de enero de 2012 | 17 hrs
protacio escribe:

eso ahi peruanos creciendo del pais es optimo crescan mas e inviertan mas en nuestras frutas de nuestra selva como el ungurabe aguajina y otras mas...que preserven nuestra selva para esto el peru es rico por su diversidad tanto en la selva como en la sierra y la costa

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