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“Nuestra arqueología estuvo atrapada en el pasado”

nuevo. Miguel Aguilar sostiene que debe superarse el modelo de la arqueología tradicional.
nuevo. Miguel Aguilar sostiene que debe superarse el modelo de la arqueología tradicional.
Miguel Aguilar. Arqueólogo peruano que reside en Bogotá ha publicado con Henry Tantaleán La arqueología social latinoamericana.

Pedro Escribano.

No reclama ser profeta en su tierra. Miguel Aguilar, arqueólogo peruano que reside en Bogotá, Colombia, reclama mirarnos a nosotros mismos. Y qué mejor, en el caso de él y sus colegas, que mirarnos a través de la disciplina que ellos conocen, la arqueología. Con ese propósito, junto con el arqueólogo Henry Tantaleán, ha publicado La arqueología social latinoamericana, de la teoría a la praxis, con el fondo editorial de la Universidad de los Andes, Colombia, libro que presentó en la Feria del Libro de Bogotá 2014.

El libro, según Miguel Aguilar, propone una arqueología social latinoamericana en oposición a una arqueología cuyos criterios y categorías no tomen en cuenta nuestra historia y especificidades concretas. 

“La arqueología social latinoamericana es el estudio no solo de las cosas, sino de los seres humanos que las crearon; y no solo de las sociedades antiguas, sino de las del presente. Es comprender que las cosas tienen una vida social detrás de ellas y un proceso social e histórico que las enmarca”, explica el arqueólogo.

Es decir, Aguilar reclama un marco sociopolítico para entender mejor nuestro pasado.

“Durante décadas, las teorías arqueológicas en América Latina habían respondido a tradiciones extranjeras e imperiales, sin atender las necesidades de nuestra región. Los arqueólogos que vinieron al Perú a hacer arqueología científica, desde Max Uhle hasta muchos de la actualidad, no toman en cuenta a las comunidades andinas e indígenas a las cuales nosotros mismos pertenecemos”, enfatiza Aguilar.

¿Pero cuáles son los límites de esa arqueología que deniegas?

Desentendió nuestras realidades y geografías particulares y más bien creó relaciones de poder colonialistas con nuestra historia y nosotros mismos. La arqueología social latinoamericana es nuestra manera de hacer arqueología en respuesta académica y política al tradicionalismo de la academia y de las élites locales que replicaron esas estrategias de exclusión y colonialismo sustentadas en la hegemonía de los centros de poder del primer mundo.

¿En qué contexto se desarrolló esta arqueología?

Es una larga historia. Hace 40 años inicialmente en el Perú, en la figura del antropólogo ayacuchano Luis Guillermo Lumbreras, a quien admiro. Él es ahora un ícono de la arqueología mundial. Propuso entonces una manera crítica de abordar el pasado y llevar a la práctica la teoría del cambio a partir de un marco teórico universal, asumiendo además una posición política y un compromiso con nuestras comunidades originarias. De esta manera, desarrolló además una tradición de arqueología para el pueblo, una democratización del conocimiento del pasado dirigido a profesores de escuelas para valorar y conocer nuestra propia historia originaria. 

¿Cuál es el principal aporte de su libro?

Es un libro que reúne y articula de manera crítica los casos de arqueología social, los cuestiona y la vez traza su derrotero. Hace énfasis en las necesidades históricas de los pueblos del “sur” y plantea un devenir que responda a nuestras propias dinámicas en una región donde el colonialismo se observa no solo a nivel económico, sino cultural. No intenta resolver los grandes problemas de la arqueología, sino que es una invitación a llevar a la práctica una manera diferente de hacerla y salir del laberinto en el que estuvo atrapada por muchos años y darnos cuenta de que la arqueología o es historia o no es nada. Al ser publicado en Colombia por la Universidad de los Andes, consolida una tradición de arqueólogos con un compromiso social que, a pesar del silencio que en este país existió sobre el tema por la violencia y la politización, traza las bases para un entendimiento de la violencia y las contradicciones para poder llegar a la paz. Para Henry Tantaleán, el libro es un palimpsesto de lo que fue la arqueología social. Es imperfecto, y cree que más importante es comprender los errores y buscar lo que puede ser utilizado, para superar las condiciones de la investigación arqueológica contemporánea en Sudamérica y crear una arqueología que sea realmente útil a nuestra sociedad y no una arqueología que se empecine en medirse con otras. 

 

EL dato

 

el autor. Miguel Aguilar (Lima, 1980) estudió en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Ha trabajado en la U. Nacional de Colombia. En el 2005 descubrió el complejo precerámico “La Perlita”, en Végueta, de unos cinco mil años de antigüedad, conocido como “Vichama”. Actualmente trabaja en el Instituto Colombiano de Antropología e Historia. 

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