"Amor, ahora, no tengo ganas de hacerlo. No sé qué me pasa. Mejor durmamos", le susurra en el oído Carla a su esposo. Ella tiene 22 años, y dos de ellos los ha dedicado (sobre todo en las noches) a explorar su cuerpo junto a su marido de veintiocho. Aunque, hace unas semanas el placer de balcón se esfumó de un momento a otro.
Qué pasó, entonces. Acaso, apareció la falta de deseo. Ese problema que en el podio de las disfunciones femeninas se hace cada vez más frecuente hasta el punto de denominarlo –informalmente– 'anorexia sexual'.
En Argentina, la División de Ginecología del Hospital Durand midió la prevalencia de disfunciones sexuales entre 453 mujeres atendidas en los últimos dos años, tanto quienes consultaron por alguna alteración en la respuesta sexual como quienes fueron a los controles ginecológicos de rutina.
El resultado mostró que un 44% de ellas tenía una alteración del deseo. Cuatro de cada 10 presentaron alteraciones en el orgasmo, un 14% en la excitación y otro 14, dolor en el coito.
"El hecho de que se esté perdiendo el deseo entre los más jóvenes nos lleva a pensar que no tiene que ver con razones fisiológicas (como la disminución de hormonas durante el climaterio) sino con hábitos sexuales o parámetros culturales”, razona Beatriz Literat, médica sexóloga y ginecóloga del Instituto Halitus.
“Por lo general, la sensación es que la iniciación sexual temprana, la libertad de no tener que comprometerse y de poder tener relaciones sexuales sin demasiada trascendencia derivaron en una pérdida de la curiosidad, del misterio, de lo espontáneo", aclara.
Sin embargo, son pocas las que llegan al consultorio habiendo despejado la duda: “Muchas de ellas, recién en la confianza de la consulta ginecológica, cuentan que sienten dolor, ardor o molestias después de una relación sexual. Eso, por lo general, se debe a la falta de lubricación, porque muchas parejas van directo a la penetración antes de que se inicie la excitación”, describe Alicia Figueroa, tocoginecóloga del Hospital Durand.
La falta de deseo parece entonces un escudo contra el dolor que vendrá. “Hay un malentendido con respecto a las características propias del deseo: se lo espera siempre ligado a lo natural, a lo espontáneo, a lo instintivo. Y en la sexualidad pareciera que es un mal síntoma tener que ir en busca del deseo”, dice la psicóloga y sexóloga Adriana Arias.
“Por eso un tratamiento efectivo consiste en reeducar los hábitos de la pareja: enseñarles a eliminar la cabeza, enemiga de la erótica, y motivarlos a que usen la imaginación y construyan fantasías, el verdadero lenguaje de la erótica”, aconseja.
Para Arias, una receta para no resignarse a dormir sin acción “es tener ganas de tener ganas”. Nada más. Inténtelo. ❧
Claves
Según un estudio de la Universidad de Guelph, Canadá, el Facebook origina casos de celos con su flujo de información.
Se halla que un comentario en el perfil de la pareja, con quien aparece más en fotos, despierta sospechas.
