El 2004, la vida de Ameneh Bahrami cambió para siempre en Irán. El haber rechazado en diferentes oportunidades a un pretendiente provocó que el sujeto, Ayid Mohavedi de de 29 años, le arrojara ácido en la cara, desfigurándosela, además de provocarle una ceguera que, luego de varias operaciones, solo pudo recuperar en un ojo. La sentencia al agresor fue clara: recibir el mismo castigo: ácido en los ojos. No obstante, la víctima perdonó al último momento.
Este perdón fue hecho minutos antes de que, según la sentencia, la propia Ameneh le aplicara diez gotas de ácido sulfúrico en cada ojo del agresor, esto de acuerdo a la Ley del Talión, norma proveniente de la cultura mesopotámica, conocida popularmente como “ojo por ojo, diente por diente”.
El condenado reconoció haber sido el autor de la agresión y dijo que lo había hecho por amor: "Cuando le pedí la mano y me dijo que iba a casarse con otra persona, yo pensé arrojarle ácido a la cara para que su novio la dejara".
"Nunca busqué la venganza, sino una compensación", declaró la agraviada a la televisión iraní IRIB. Ella solicitó 150 mil euros para cubrir gastos médicos y no dos millones, como solicitó en un inicio.
Ahora, el agresor regresará a prisión, donde permanecerá por un tiempo indefinido. Vale resaltar que la sentencia a Mohavedi fue considerada como inhumana por por asociaciones pro derechos humanos, como Amnistía Internacional (AI). (Con información de EFE)
