Revista Domingo
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Leyendas | Juan Valdivieso. Érase una vez un Mago

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Juan Valdivieso fue un arquero de fábula que marcó toda una época como atajapenales en los años treinta. Ebanista de oficio, participó en el primer mundial de la historia, fue uno de los afamados Olímpicos de Berlín y llegó a ser técnico de la selección. Su hija Rosa recuerda aquí pasajes de la extensa vida del llamado ‘Mago’, cuyo hijo menor es nada menos que el actual ministro de Economía, Luis Valdivieso.

Por: Claudio Chaparro

"¡Qué cosas tan raras usan ahora los arqueros…!"

Era una mañana de finales de los años cincuenta y la frase nacía del entonces ya retirado y célebre guardamenta peruano Juan ‘Mago’ Valvidieso. Quien lo escuchaba era nada menos que su hijo Luis, el mismo que hoy desarrolla funciones como ministro de Economía y Finanzas. El ‘Mago’ le hacía ver al menor de sus vástagos su extrañeza porque por esa época los goleros empezaban a usar guantes en las manos para controlar los inmisericordes disparos de los jugadores contrarios.

Y es que el ‘Mago’ Valdivieso, verdadera leyenda del arco peruano, había cimentado su historia en los tiempos en que los arqueros usaban boina, rodilleras enormes y sentían cómo les quemaba la palma de la mano tras cada balonazo. Nada de protección. Todo a lo macho. Así, en esas condiciones, ese ‘Mago’ impredecible fue construyendo su propio mito.

Su aureola de excepcional guardavallas se formó, sobre todo, en la década del treinta. Fue en esos años en que se ganó una admirada fama de atajapenales. Viajó por toda Europa, fue uno de los famosos olímpicos de Berlín 36 y llegó a ser técnico de la selección nacional.

Rosa Valdivieso Montano, también hija del ‘Mago’, revela que su padre nació en Lince, en la calle Manuel Castañeda, muy cerca del Castillo Rospigliosi. Y ahí empezó a darle al balón. Eran los tiempos en que para jugar a la pelota había que ir a las haciendas aledañas. Y el adolescente Juan lo hacía en la hacienda Risso.

Apenas a los trece o catorce años el joven Juan empezó a aprender el arte de la ebanistería. Esa sería su profesión, su forma de ganarse la vida, por lo menos hasta el viaje a las Olimpiadas de Berlín.

Valgan verdades, los futbolistas de esa época debían tener alguna otra ocupación para vivir. El fútbol era el hobby. La mayoría trabajaban como obreros, choferes, carpinteros. Y el ‘Mago’ se hizo ebanista.

Cuenta doña Rosa que fue un alemán afincado en Lima quien le enseñó a Juan Valdivieso los secretos de la ebanistería.

"Mi padre –añade doña Rosa– siempre nos contaba que ese señor nacido en Alemania le inculcó el cuidado y cariño por sus herramientas. Y mi padre, dentro del mismo trabajo, se hizo mucho más disciplinado. Le gustaba mucho su oficio, la precisión, el dibujo exacto. Hasta bien entrado en años armaba rompecabezas de tres mil piezas. Y cuando nos mudamos en los años sesenta a la casa de Los Cipreses –en donde don Juan falleció el año pasado– él mismo, con su arte, fabricó las puertas y sillas".

EL ORIGEN DE LA LEYENDA

Juan Valdivieso Padilla había nacido el 6 de mayo de 1910. Su padre fue policía y su madre tuvo negocios de comida. La disciplina y la puntualidad las aprendió desde pequeño. Cuando cumplió los 17 años de edad fue a probar suerte a Alianza Lima. Sus dotes de arquero intuitivo y arriesgado se notaron desde un principio y el equipo blanquiazul se convertiría en su segunda casa por el resto de su vida.

Por ello no sorprendió que tres años más tarde, en 1930, Valdivieso fuera convocado a la selección peruana que participó en el primer mundial de fútbol, realizado en Uruguay.

Sin embargo, fue en los primeros años de la década del treinta cuando su popularidad aumentó. Es más, su prestigio y notoriedad crecieron cuando entre el 25 de agosto de 1933 y el 7 de marzo de 1934 Valdivieso fue una de las figuras del llamado ‘Combinado del Pacífico’. Aquel fue un equipo formado por los mejores jugadores peruanos y chilenos y que durante esos casi ocho meses disputó 39 partidos en Irlanda, Inglaterra, Escocia, Holanda, Checoslovaquia, España, Francia, Italia y Alemania. Valdivieso era el golero titular.

Meses antes de esa gira el guardameta conoció a quien sería luego su esposa, doña Rosa Albina Montano. Don Juan se había enamorado. Su propia hija Rosa cuenta hoy lo que su padre le reseñó: "Él me decía que en esos viajes larguísimos, por barco, aprovechaba para mandarle postales a mi madre.

Una vez me contó que, tras la gira a Europa, recibió varias ofertas de clubes de Inglaterra y Francia. Lo querían sí o sí. Pero me aseguró que desechó todas porque se había enamorado. ‘Me quedé por tu mamá’, me decía".

Al retornar de Europa el nombre de Juan Valdivieso ya tenía una gran reputación como arquero de talento felino y providencial. Pero a esta fama se sumó otra hazaña que terminó por convertirlo en héroe de leyenda.

En 1935 Alianza Lima hizo una gira a Chile con su llamado ‘Rodillo negro’. Se trataba de ese legendario equipo integrado no solo por Valdivieso, sino también por Alejandro ‘Manguera’ Villanueva ("Fue su mejor amigo, me decía que era una persona muy callada", afirma doña Rosa), José María Lavalle, Adelfo Magallanes, José Morales, entre otros. Como invitado fue un juvenil goleador de la ‘U’ llamado Teodoro ‘Lolo’ Fernández.

Los chilenos querían ver a ‘Manguera’, cuya fama había trascendido fronteras. Pero quedaron maravillados con Valdivieso: en siete partidos les atajó cuatro penales a los chilenos. Fue suficiente. Desde aquel momento fue bautizado como el ‘Mago’.

ALMA DE EBANISTA

"Sobre esa gira a Chile –recuerda doña Rosa– siempre le hacía preguntas. Él me decía que le gustaba estudiar a los jugadores rivales, cómo pateaban la pelota, para qué lado disparaban en los penales. Y contaba que eso lo ayudó mucho para ser un atajapenales".

Un año más tarde, en 1936, el ‘Mago’ volvió a Europa, esta vez para representar al Perú en las Olimpiadas de Berlín. Dos triunfos seguidos, a Finlandia y Austria, y luego las versiones: que nos despojaron de un triunfo legítimo, que Hitler intervino y ordenó que se jugara otra vez el Perú-Austria, que ingresaron peruanos y agredieron a los rivales austriacos… Doña Rosa asegura que, según el ‘Mago’, sí ingresó gente peruana al campo, pero para felicitar a los seleccionados...

"Mi padre me dijo que no hubo agresión. Que ganaron bien y que se ordenó jugar otra vez el partido porque la cancha no tenía las medidas reglamentarias. Y aunque él no me lo dijo, a mí me queda claro que Hitler sí tuvo algo que ver", afirma.

Lo cierto es que a fines de los años treinta la fama del ‘Mago’ se elevó hasta los cielos de Lima. Y en 1941 decidió decirle adiós al fútbol. Luego se dedicó a la dirección técnica. Dirigió a Deportivo Municipal y a la selección peruana.

"De chicos, mi padre nos llevaba al estadio. Con Luis, que ahora es ministro, nos hicimos hinchas de ‘Muni’ porque mi padre lo entrenaba. Pero a él no le gustaba ver fútbol por televisión. Más bien, recordaba sus años de ebanista. Una vez visitó a Luis en Estados Unidos, vio una silla muy bonita en un jardín, regresó, la dibujó y luego fabricó una igualita. Él nos transmitió la idea de superarnos, de tener una profesión y la importancia de la educación. Luis y yo ingresamos a la universidad, en Lima, y luego ganamos becas para estudiar en el extranjero. Eso fue por el tesón de mi padre y de mi madre", asegura doña Rosa.

Tras las Olimpiadas de Berlín, don Juan ingresó a trabajar como funcionario de la Municipalidad de Lima. Allí estuvo treinta años. Su vida se alargó tanto como cuando él se estiraba para una atajada espectacular. El 2 de mayo del 2007, a cuatro días de cumplir 97 años de edad, el "Mago"Valdivieso falleció víctima de un paro respiratorio. Su vida terminaba así, de pronto, pero no el recuerdo de sus hazañas bajo los tres palos.