Hoy, martes, se celebran 59 años desde que la empresa Deutsche Grammophone introdujo el primer disco de larga duración (long-play), superando el límite de 9 minutos, establecido por su predecesor, el disco de 78 revoluciones por minuto.
Junto al tocadiscos, esta innovación tecnológica aumentó el tiempo de reproducción de los discos de vinilo, extendiendo la duración de goce musical de sus oyentes.
A partir de su lanzamiento, y posterior evolución, recibió gran aceptación hasta su desplazamiento por el CD-Audio, que era de menor tamaño y mayor durabilidad.
Sin embargo, y pese a los nuevos y atractivos soportes de almacenamiento y reproducción musical, el ‘LP’ sigue siendo un clásico muy valorado para artistas, disc jockeys y melómanos.
