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La estrella del Apra

Mercedes Aráoz podría ser la candidata que el partido de gobierno tanto necesita: tiene reputación de ministra eficiente, respaldo empresarial y sonrisa fácil. Su eventual postulación a la presidencia por el Apra podría atraer un considerable número de escaños en el Congreso. Un sector liderado por Javier Velásquez Quesquén ya la ha respaldado. Aquí dos analistas desmenuzan las movidas electorales de un partido que se juega su sobrevivencia política.

Por Ghiovani Hinojosa

Todo indica que el Apra jugará sus cartas en el 2011 con un candidato presidencial independiente. El ex primer ministro Javier Velásquez Quesquén declaró el miércoles pasado: “Hay una opinión unánime, que yo comparto también. La idea va por una fórmula que la encabece un candidato independiente”. Fue al comentar un debate reciente entre los miembros de la Dirección Política del partido. Además, tanto él como otros ‘compañeros’ ya se han pronunciado a favor de que Mercedes Aráoz sea la carta aprista al sillón de Pizarro. Un sector minoritario impulsa la postulación del periodista y escritor Alfredo Barnechea. ¿Por qué la ex ministra de Economía es hoy la favorita de la cúpula oficialista? ¿Qué tejes y menejes subyacen en este respaldo? ¿Cómo así la principal fuerza política del país opta por una candidatura externa en vez de perfilar una propia? Los analistas consultados adelantan algo: el Apra aguarda que la sonrisa fácil de Meche Aráoz le asegure una presencia mínima en el Congreso.

Candidata locomotora

“Para que nadie sobresalga entre ellos la solución es que haya un candidato independiente”, sostiene el sociólogo Carlos Reyna sobre los altos dirigentes apristas. Así, sugiere que los precandidatos presidenciales –Velásquez Quesquén, Jorge del Castillo, Nidia Vílchez y Aurelio Pastor– no están dispuestos a ceder un ápice en su afán de protagonismo, por lo que habrían optado por apoyar unánimemente a una invitada. “En las campañas electorales, los candidatos se convierten en figuras de mucho poder dentro de un partido”, advierte Reyna. Según él, la razón que ofrecerán estos políticos para fundamentar en algún momento la declinación de sus candidaturas son los pésimos resultados que obtuvo el Apra en las últimos comicios. De hecho, solo consiguieron conquistar una presidencia regional, la de La Libertad; y en Lima retiraron la postulación de Carlos Roca, luego de un escandaloso rosario de ideas y vueltas.

Según el analista político Nelson Manrique, se debe empezar distinguiendo los planes del presidente Alan García de los de su partido. “Para García, las elecciones del 2011 están en función de sus intereses del 2016, y estos pasan por mantener un partido débil que siga dependiendo de su figura y tenga que recurrir a su candidatura el 2016. El Apra, por su lado, pretende tener una representación parlamentaria importante y reforzar el partido, lo que le permitiría alcanzar cierta independencia frente a la voluntad omnímoda de Alan García”, explica.

Estas dos lecturas ubican a Mercedes Aráoz como la candidata ideal del Apra: por un lado, impediría que alguno de los dirigentes sobresalga; y, por el otro, permitiría que García tenga el camino despejado para el 2016. “Es dudoso que Aráoz vaya a crear un partido o fuerza propia; es una independiente que no complica las cosas”, enfatiza Manrique. Tal vez el punto en el que confluyen los intereses del Apra y Alan García sea en la necesidad de tener una bancada congresal fuerte en el próximo quinquenio. La vigencia política del partido está en juego.

Carlos Reyna recuerda que “los partidos, cuando no están en el poder, viven de los Congresos; y cuando están en el poder viven del Estado”. Según este analista, el Apra aspirará a ganar un mínimo de 30 escaños parlamentarios (en el 2006 obtuvo 36). Si se considera que cada congresista contrata a cerca de cuatro personas de confianza, un promedio de 150 ‘compañeros’ se asegurarían en el aparato legislativo. Más allá de lo económico, una bancada fuerte les brindaría tres ventajas centrales: facultad para fiscalizar, posición para poner en marcha lobbies políticos y empresariales y capacidad para obstruir eventuales acusaciones constitucionales contra Alan García y otros dirigentes del partido. Esto último ya fue puesto en práctica por el Apra entre 1990 y 1992, cuando bloqueó sistemáticamente una investigación contra García por la matanza en los penales de 1986. Hoy eventuales indagaciones sobre el violento desalojo en Bagua, los ‘petroaudios’, entre otros asuntos espinosos, amenazan el futuro político del presidente.

La duda natural que surge es ¿cuál de los dos independientes voceados como candidatos del Apra tiene mayores posibilidades de arrastre parlamentario? ¿Es Mercedes Aráoz o Alfredo Barnechea la personalidad capaz de conectar mejor con el electorado y garantizar aspas masivas sobre la estrella roja? Nelson Manrique y Carlos Reyna coinciden en privilegiar a Meche. No solo se trata de una tecnócrata con fama de eficiente –con logros como el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y la nominación de Machu Picchu como una de las siete maravillas modernas de la humanidad–, sino también de una persona guapa y de sonrisa fácil.

En contra suyo tiene el cuestionable papel que jugó en el conflicto de Bagua y su falta de experiencia en los ministerios sociales (estuvo a cargo de Comercio Exterior y Turismo, Producción y Economía). ¿Por qué ella sería más rentable electoralmente que Barnechea? “Él es más intelectual supuestamente y tiene amistades por aquí y por allá;; es algo así como el ‘socialité’ de la política peruana. Pero ¿y su conexión con la gente? En el Perú hemos tenido candidatos deslumbrantes como Javier Pérez de Cuéllar y Vargas Llosa, que fallaron en su conexión con la gente. Si no le fue bien a Vargas Llosa, ¿por qué le tendría que ir bien a Alfredo Barnechea?”, se pregunta Reyna. Además, Barnechea, ex diputado aprista, está, como dice Mirko Lauer, “a medio camino entre el Apra y la independencia”. A pesar de esto, tiene a su favor una posición ideológica algo más cercana al aprismo clásico que la de Aráoz. Un dato de la última encuesta nacional de Ipsos Apoyo confirma el carisma especial de Meche: el 19% (la mayoría) cree que ella debería ser la candidata del Apra, mientras que solo el 4% apuesta por Barnechea.

Según Carlos Reyna, el sector económico del país también apuesta por una candidatura como la de Mercedes Aráoz. “El juego del Apra, al levantar a alguien como Aráoz, es quitarle el apoyo empresarial a Lourdes Flores o Castañeda, algo que ya logró en buena parte Alan García. Dionisio Romero, que siempre está financiando a candidatos y apoyó a Lourdes Flores en el 2006 a través de Ronald Woodman y asesores de marketing, ahora le daría algún apoyo a Mercedes Aráoz. Los mineros también; en general todos los que tienen inversiones en megaproyectos”. Así, Aráoz terminaría por confirmar el viraje ideológico del Apra de la centroizquierda a la centroderecha.

García tiene todo el poder

¿Por qué el Apra recurriría a un invitado como candidato presidencial? Aurelio Pastor lo dice a esta revista con desparpajo: “Por estrategia electoral, porque al final nosotros somos un partido político que busca ganar las elecciones para recibir el encargo de gobernar. Un partido busca el poder. Partido político que no aspira al poder no es un partido político, es una ONG”. Dirigentes como Wilbert Bendezú y Omar Quesada ya han adelantado su respaldo a Mercedes Aráoz. El propio Velásquez Quesquén se ha referido a ella como “la mejor opción”. Pero también hay apristas que ven con desconcierto esta posibilidad. Uno de los que se atreve a decirlo es Luis Alberto Salgado, también precandidato a la presidencia. “Hay mortificación en las bases porque esto suena a maltrato. Es una falta de respeto a la militancia utilizar el poder para ir orientando la votación. Esto tiene que ser fruto de la voluntad de las bases”, dice. Según él, el hecho de que el Apra postule a la presidencia a una persona que no es militante es un reconocimiento del fracaso de Alan García en la conducción del partido. “¿Acaso no habemos ‘compañeros’ que queremos ser candidatos?”, se indigna Salgado.

Nelson Manrique insiste en que la base del problema aprista es el personalismo de García. Un ejemplo de esto, comenta, fue la obstrucción del despegue electoral de Jorge del Castillo. “Él era su más fiel escudero. Parte de su poder como primer ministro venía de su sintonía con el presidente. Sus desgracias comenzaron cuando trató de hacer juego independiente. García lo defenestró como candidato natural. Según rumores que tienen cierto asidero, el destape de los ‘petroaudios’ que lo involucran vino del interior del Apra. Hoy Del Castillo está en desgracia, no creo que su precandidatura pueda prosperar incluso dentro del partido”. Así es el Apra de nuestros días, un caparazón de partido, una tribuna desgastada que debe recurrir a una mujer simpática para sobrevivir políticamente.

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