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El tren eléctrico podría estar listo dentro de 417 años. Habla, ¿vas?
Por Rocío Silva Santisteban
No te pierdas, compadre. De aquí caminas hasta el primer paradero de la Escuela Militar, tomas la línea morada, de ahí cambias en Orrantia a la amarilla hasta Maranga, donde haces otro cruce para llegar al aeropuerto. Es una sola movida: te cobran una luca y una china, y llegas en 25 minutos. ¿Te parece mucho?” esta conversación, en realidad totalmente imposible, ha sido imaginada a partir de un mapa imposible: las líneas terminadas del tren eléctrico de Lima. Esa quimera, ese sueño de tantos, ese atisbo de utopía ante el caos del tráfico limeño, del chofer de combi asado, del claxon en la nuca… es absurdo, pero como dice la propia Camila Bustamante, autora irredenta de tremendo proyecto, “soñar no cuesta nada”.
Algo le debe haber costado: una pequeña inversión y harta creatividad. Camila Bustamante es bastante joven, alta, locuaz y alegre: sabe lo que es desplazarse por Lima pues durante años vivió en La Capullana y estudió en San Miguel la extraña carrera de Comunicación para el Desarrollo en la Pontificia Universidad Católica, aunque de corazón es una artista gráfica. Por eso mismo, porque finalmente el talento y el corazón juntos llaman para seguir nuestra vocación, Camila está terminando una maestría de diseño en Holanda y como parte de un trabajo intermedio para ir avanzando con sus estudios planteó la idea de un mapa del metro de Lima. En realidad un mapa de las promesas incumplidas.
El mapa y las fechas de la construcción de cada uno de los paraderos tiene una lógica implacable: si en 18 años se ha avanzado apenas 9.8 kilómetros, ¿en cuánto tiempo se terminará la línea verde Villa El Salvador-Bayóvar? Casi 50 años. ¿Y la línea roja La Perla-Chosica? Pues apenas 99 años. ¿Y finalmente la última línea morada Naranjal -Escuela Militar? Nada más y nada menos que el 2427: una línea para los nietos de nuestros tataranietos. Y eso… Lo que no nos falta es imaginación y creatividad: así que si Santiago tiene su metro, Bogotá su Transmilenio, Buenos Aires su subte y Nueva York su “subway”, ¿qué puede tener Lima además de custers y combis? Un mapa falso para, por lo menos, viajar con la imaginación. Les juro que siempre lo llevo en mi cartera.
Mapas y novelas
En la novela del otro Enrique Bernales, Los territorios ocupados, un limeño que se comporta como un fauno trata de sobrevivir en una ciudad totalmente caótica donde lo único que funciona bien es… ¡el tren eléctrico! El tren, como si fuera el metro de Viena, no se demora ni medio minuto en llegar al lugar donde tiene que llegar. La exactitud del tren provoca una ansiedad inenarrable en los habitantes de una ciudad totalmente esquizoide. La última escena de la novela calza perfectamente con la estación “Escuela Militar” del mapa de Camila Bustamante: sobre Lima cae una escarcha de nieve en una epifanía que deja a todos tan aturdidos como contentos. La nieve sobre Lima y la última estación del tren eléctrico son dos ocupantes de la misma fantasía.
No obstante, se trata de una fantasía sumamente costosa. Recuerdo que cada vez que pasaba con mi padre por las columnas vetustas del tren eléctrico en la Avenida Aviación él siempre comentaba: “son las pinturas más caras del mundo”. Esos murales de colorinches pintados para alegrar el gris-corrupción de cada una de las columnas han sido, durante veinte años, los silenciosos compañeros de frustraciones.
En efecto, como lo ha denunciado Marisa Glave hace algún tiempo, “[¿cuánto] estaríamos dispuestos a dar para que el proyecto finalmente se concrete? La respuesta es la siguiente: a los 300 millones de dólares ya invertidos, se piensa invertir sin expectativa de retorno (ese dinero no se recuperará de ninguna manera, con lo que se convierte en un gasto) más de 300 millones de dólares adicionales. El Estado invertirá, por un lado, 220 millones de dólares en infraestructura adicional para el tren. Por otro lado, transferirá a la municipalidad 87 millones de dólares para que genere un Fondo de Garantía de la Inversión Privada (FONGAPRI) que compensará a la empresa privada si es que no se garantizan 300 mil pasajeros al día en el tren por los próximos 30 años”. Echando pluma sacamos que la inversión realizada –que como dice Glave es puro gasto– se multiplica a 607 millones de dólares, esto es, 61’938,775 por kilómetro. Y si no se suben los 300 mil pasajeros diarios, pues a pagarle a la empresa su compensación… ¡habrase visto!
Última estación: Esperanza
No obstante, ¿es el metro o tren eléctrico la mejor respuesta para el colapso del transporte público de Lima? Lo ha sido para distintas ciudades incluso más caóticas como México D.F. o como la misma Nueva York, cuyos infinitos ríos subterráneos de rieles y trenes logra poner en movimiento a millones de seres humanos en la ciudad más densa del planeta. Pero si Moscú tiene su metro súper lujoso construido durante la ex Unión Soviética –el proletariado tenía sus fantasías de 12 líneas y 177 estaciones– y hasta Caracas uno que funciona como reloj en sus tres líneas, ¿por qué tendríamos que seguir transportándonos como sardinas en crazy-combis con choferes que no tienen siquiera licencia de conducir? En fin: en todo caso en este tren eléctrico se viaja tan rápido, pero tan rápido, que solo requerimos de un instante de sinapsis para imaginarnos que –como dice la canción– ya partió y volvió.
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El tren de superficie no es ninguna solucion, por la sencilla razon de que la ciudad esta tan mal planificada, q no hay espacio. La unica solucion es ir por debajo. Meter tuneladoras y dejar Lima como un queso gruyere para evitar atascos, semáforos y demás. Dicen que es caro, pero bueno, se supone que con una consecion a 100 años, renovables automáticamente por otros 100 años, las empresas podrían animarse. Solo habrá q esperar, eso si, sentado, para no cansarnos.
El tren electricoes una necesidad urgente para el transporte masivo de pasajeros Lima se ha quedado rezagada a este aspecto una pena que una ciudad con la acntidad de población no tenga un sistema rápido de transporte que descongestionaria las calles , disminuiria la contaminación ambiental al reducirse la cantidad de vehiculos ,transportaria a miles de pasajeros para llegar a tiempo al trabajo o a cualquier destino en menor tiempo además generaría empleo .
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