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El click de la semana
A falta de fútbol, bueno es el tenis
Con el triunfo de Juan Martín del Potro en el US Open los argentinos fingieron olvidarse de los once papanatas de Maradona y festejaron como campeones mundiales.
Lo espera el Grammy
El pelado más meloso del Perú ha sido nominado al Grammy Latino en la categoría de mejor video largo. Otra que lo acompaña en esta distinguida convocatoria es Eva Ayllón, por mejor disco folklórico. La mejor de las suertes a ambos.
¿Otro fan de Chávez?
El tenor Plácido Domingo le dio una visita privada al presidente venezolano que sigue ganándose la admiración de los famosos del primer mundo. ¿Es que acaso le dedicará alguna canción al dictador en su próximo disco?
Tocadisco. LA MALDICIÓN DE DIRE STRAITS
Una de las ventajas de ser considerado uno de los cien “Dioses de la Guitarra” es que no necesita gastar mucho en publicidad para avisar que acaba de publicar un nuevo disco. La verdad es que Mark Knopfler supo desde que lanzó Golden Heart (1996), el primer álbum en solitario que grabó luego de abandonar Dire Straits, la banda que fundó con su hermano David en un pub de Londres, que sería complicado desprender su imagen de la famosa agrupación. Y no le faltaba razón. Mark fue la voz característica, el autor de las composiciones y el responsable de la increíble guitarra que convirtieron en un clásico a Dire Straits.
De modo que en los conciertos para presentar su nueva faceta artística tuvo que soportar que los fans le pidieran más canciones de Dire Straits que las que recién había escrito. Pero ha transcurrido más de una década y Mark Knopfler puede decir que ahora ejecuta más temas de sus álbumes, que los de esa banda con la que hizo historia entre 1977 y 1995, periodo en el que editó tan solo seis títulos. Por pura coincidencia, el nuevo álbum de Knopfler, Get Lucky (2009), es el sexto de su catálogo en solitario. El escocés, que el pasado 12 de agosto cumplió 60 años, repasa la tradición del blues y el folk, evocando sonidos celtas, y desgrana números con ánimo nostálgico. En ese esfuerzo algunos de los cortes se asemejan a la producción del periodo en que jefaturaba Dire Straits. “Remembrance Day”, por ejemplo, suena muy parecido a “Brothers in Arms”. Y uno, al terminar los 11 temas de la placa, queda con la sensación de haber escuchado a los Dire Straits. Y eso, aunque disguste a Mark Knopfler, es muy bueno. Porque Dire Straits era él. (Ángel Páez)
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