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Exigen al presidente Alan García suscribir la ley 3212. En Tumán, Pomalca y Cayaltí, servidores quieren comprar acciones del Estado.
Con una masiva y bulliciosa movilización, los trabajadores de Pomalca, Tumán y Cayaltí exigieron al presidente Alan García que suscriba la autógrafa de la Ley 3212, con la cual podrían adquirir el 20% de las acciones que tiene el Estado en esas empresas.
Un grupo de esposas e hijas de trabajadores se encadenó a las rejas de la Catedral Santa María, mientras otras mujeres quemaron ataúdes que tenían inscritos los nombres de los funcionarios de ProInversión, a quienes acusaron de intentar vender las acciones del Estado a grandes grupos de poder, dejando de lado a los trabajadores.
Demetrio Ruiz Ríos, presidente de la Coordinadora Nacional Azucarera, manifestó que su lucha no cesará y, por el contrario, cada vez será más fuerte hasta lograr que el presidente Alan García les haga valer sus derechos y ellos puedan formar parte del accionariado de las empresas agroindustriales.
Entregan memorial
“Estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias. No desmayaremos en nuestro objetivo, que es lograr que se nos dé la prioridad en la compra de acciones”, aseguró el dirigente azucarero.
Con machete en mano y portando pancartas de rechazo a la gestión de Cayetana Aljovín, presidenta de ProInversión, los manifestantes marcharon por las principales calles de la ciudad.
A su paso por la gobernación política, los dirigentes azucareros dialogaron con su titular, Carlos Seclén, a quien le entregaron un memorial con sus demandas con el propósito de que lo haga llegar al jefe del Estado.
Al mediodía, poco antes de culminar la movilización, la policía lanzó numerosas bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes.
Datos
Provocación. Durante su retiro de la ciudad, los trabajadores fueron repelidos con bombas lacrimógenas lanzadas por efectivos de la Diroes. Esto ocurrió a la altura del ex peaje de la carretera que conduce a Pomalca.
Bloqueo. Varios de los trabajadores se refugiaron en viviendas cercanas. Otros llegaron a la sede de Pomalca, desde donde lanzaron piedras y palos contra la policía que avanzaba con dificultad debido al bloqueo de la carretera.
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