
Las críticas hacia el electorado cusqueño, que ridiculizan y deshumanizan, evidencian la normalización del odio y la discriminación, en lugar de fomentar un debate político saludable y respetuoso.

¿Las consecuencias? Autoridades que van a llegar al poder sin preparación y sin conocer sus realidades locales, y una población con altas expectativas que muy pronto terminará —otra vez— decepcionada.

El arte en Perú se ha convertido en una herramienta de incomodidad y reflexión en medio de la convulsión social y política del país, desafiando narrativas impuestas.

La falta de protección legal para las mujeres sigue siendo crítico, con un sistema que justifica y normaliza la violencia. Datos muestran que una gran mayoría de hombres acepta la violencia hacia ellas.

En un contexto de desconfianza institucional, el nuevo gobierno deberá implementar un enfoque descentralizado y colaborar con la sociedad civil para abordar problemas estructurales.

En muchas zonas, sobre todo rurales, las organizaciones de base, las rondas campesinas o los frentes de defensa son la primera línea de atención frente a los casos de violencia.

"Los y las artistas del Perú no necesitan un colegio profesional. Necesitan mejores condiciones laborales"

Con 85 votos a favor, el Congreso aprobó el proyecto de ley que declara junio como el Mes de la Vida y la Familia. Lamentablemente, esta norma hace referencia a un solo tipo de familia: la tradicional. A la vez, invisibiliza problemas críticos que se desarrollan, precisamente, dentro del seno familiar.

La encíclica "Magnifica Humanitas" del papa León XIV aborda la urgencia de valores humanos y democráticos, resaltando la dignidad y pluralidad en la sociedad contemporánea.

La minería y la agricultura contribuyen a su economía, pero los 742 millones de soles recibidos entre 2023 y 2025 no han revertido la pobreza. La falta de políticas adecuadas limita el desarrollo social y económico en Cajamarca.

Las recientes elecciones en Perú han evidenciado desafíos para la democracia, especialmente en la aceptación de votos diferentes. A pesar de las fallas logísticas, la jornada electoral fue, en general, pacífica.

"El derecho al voto, en igualdad de condiciones y sin distinciones, es una prioridad. De lo contrario, solo se convierte en un privilegio para algunos"

"hay un silencio político ante situaciones gravísimas como los abusos sexuales contra las infancias en la Amazonía; los atentados ambientales en los territorios y las agresiones constantes hacia los defensores indígenas, que también configuran un problema de seguridad y criminalidad"

Según el IEP, el 56% de los peruanos muestra poco interés por la política y el 29% no ha decidido su voto. Las emociones colectivas, como desconfianza y desánimo, predominan entre los votantes.

Los abusos sexuales infantiles, los embarazos adolescentes y las maternidades forzadas muestran una realidad que no admite evasivas. En estas elecciones, la ciudadanía tiene el poder del voto.

Los agresores son los padres, padrastros, abuelos, tíos, primos, hermanos. Lo más grave son los retrocesos en materia de derechos humanos, con aprobaciones o eliminaciones de leyes, que deja aún más desprotegidas y vulnerables a las infancias y adolescencias.

La clase política y los tomadores de decisiones no sólo están desconectados de la realidad, sino que lo saben y no les importa.

Se necesita trascender la transparencia, y esto solo se logra en cuanto la información pueda ser entendida y utilizada por la ciudadanía para contribuir a la lucha contra la corrupción y al desarrollo local.

Se trata también de cómo la población cuenta con los espacios y las condiciones para participar y decidir en qué proyectos se invierte o no.

En un país con 25 regiones, 196 provincias y más de 1800 distritos, lo menos saludable es pensar que todos entendemos lo que está pasando con el Perú de la misma manera.

Es el electorado quien puede tomar las riendas en las próximas elecciones y hacer de la información su herramienta principal. Nos jugamos el Perú, literalmente.

Pedir decencia en la política no es un capricho de una generación o de un grupo de “revoltosos”. Es un clamor y una urgencia.

El surgimiento de la “Generación Z” es casi una sorpresa, sobre todo porque, hasta hace poco, la juventud peruana se había mantenido al margen de los reclamos y levantamientos colectivos

"Cuando una narrativa deshumaniza al “otro” y lo despoja de sus derechos, ya no es libertad de expresión: es violencia. Y esta se denuncia abierta y públicamente"

Quizá es la primera vez que, desde la ciudadanía, se tenga tanta claridad sobre los problemas que nos aquejan y, al mismo tiempo, haya una parálisis colectiva para tomar acción de manera conjunta, sostenida y descentralizada.

Estas son algunas de las circunstancias que puede atravesar una niña, en el Perú, a quien se le ha forzado a ser madre. Esta realidad se agrava si a ello le sumamos la pobreza, el espacio geográfico y el abandono del Estado.

Actualmente, hay un contexto adverso para las mujeres peruanas, y se viven tiempos de retrocesos en materia de derechos humanos.

La construcción de un bypass en Cajamarca, valorado en más de 60 millones de soles, genera un intenso debate público sobre su impacto ambiental y social, tras la no conformidad de la ficha técnica.

La desigualdad alimentaria genera contrastes extremos. Mientras algunos disfrutan de experiencias culinarias caras, otros luchan diariamente por acceder a una canasta básica de alimentos. La queja se vuelve necesaria ante estas injusticias.

La pobreza extrema en Cajamarca también es alarmante, con tasas de entre 15,1% y 20,3% al 2024, afectando gravemente la calidad de vida de su población.