Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Menos voluntarismo, más profesionalización.
Las colectas por un fin legítimo tienen el objetivo de financiar la solución de un problema que la gente considera relevante y se acaban convirtiendo en un factor de cohesión social. En estos términos, la Teletón del domingo logró el ‘misión cumplida’.
Por un lado, recolectó más de US$3 millones –un récord en la Teletón peruana– que financiarán las actividades del Hogar Clínica San Juan de Dios luego de que, hace pocas semanas, sus directivos alertaron del riesgo de su precaria economía.
Por el otro lado, lo ocurrido el domingo en el patio de Palacio de Gobierno, con la participación entusiasta del inquilino de la vivienda, canales de televisión, artistas y de la población, es el evento social del tipo ‘sí se puede’ que necesita una sociedad, y que en la nuestra escasea especialmente desde que, hace mucho tiempo, colapsó el fútbol nacional.
Así, la actuación del presidente Alan García es muy positiva por su impacto en los niños pobres con discapacidad. Pero en estas cosas no se dan puntadas sin hilo: a los políticos les encanta que la cohesión social sea en torno a ellos. Así lo entienden, en el caso de la Teletón, los encuestados por Ipsos-Apoyo: 28% cree que García tiene un “interés sincero en ayudar”, y 67% que es una maniobra para elevar su popularidad.
Ambos objetivos no son necesariamente excluyentes. El presidente desea ayudar con la Teletón, pero también ‘ganarse alguito’, al igual que ha querido hacerlo con otras opiniones recientes: los cobrizos, la carcelería de Magaly Medina, o las críticas al Congreso. Lourdes Flores lo ha llamado ‘mil oficios’, y Ollanta Humala dice que su función no es hacer shows.
Tras sacarle lustre al piso del patio de Palacio y de bailarse todas las piezas por un objetivo loable, ahora corresponde que el presidente García contribuya a la institucionalización de la Teletón en el Perú, lo que demandará una mayor profesionalización del esfuerzo y, además, su despolitización.
Deberíamos ver lo que hace Chile para tener la Teletón más exitosa de América Latina, con recaudaciones anuales mayores a US$20 millones, es decir, siete veces más de lo que juntamos aquí el domingo. Y, también, por supuesto, reforzar las políticas de Estado sobre discapacidad, dentro del esfuerzo valioso que realiza el Congreso desde los tiempos del parlamentario Javier Diez Canseco y ahora con Michael Urtecho. Menos voluntarismo, más profesionalización de la ayuda social.
P.S. Una pena la muerte del padre Juan Serpa, quien tanto hizo por la juventud pobre en el país. Que descanse en paz.
Haz de La República




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