Pugna por la segunda vuelta

Por Carlos Castro

Publicamos la segunda encuesta nacional urbano rural de Imasen. Los resultados confirman lo que Giovanna Peñaflor, directora de la empresa de investigación, llama una segunda vuelta sin segundo fijo, hasta hoy. Los márgenes de diferencia entre Luis Castañeda, candidato de SN (19.6%), y Keiko Fujimori, de Fuerza 2011 (19.2%), son mínimos. Un empate técnico, dicen los expertos. Un segundo lugar que tampoco es muy seguro para ninguno de los dos ante el avance de Humala, de Gana Perú, a quien este nuevo sondeo coloca en cuarto lugar con 14.1%, dos puntos más que el de enero, con el añadido de que es el candidato que crece en todas las encuestas, mientras Toledo se estanca y LC y KF pierden, en este sondeo, un punto cada uno. Quien gana más de un punto es también PPK, de Alianza por el Gran Cambio.

A 35 días de las elecciones –salvo algún terremoto político– el único fijo en primera vuelta es Toledo, pese a las zancadillas que le lanzan desde Palacio, que no soporta que alguien como AT pretenda emular la “hazaña” de los dos periodos presidenciales de AGP. Y pese también a los errores propios del candidato de PP, que un día habla de aplicar un impuesto a las millonarias sobreganancias de las mineras para después olvidarse del tema. Y su jefe de plan de gobierno dice más bien que se trata de sentarse con los empresarios mineros a esperar a que acepten dar sus aportes. Conclusión: un óbolo más, mientras que en otros países, incluido EEUU, se aplica un sobreimpuesto a las ganancias petroleras.

Más abajo, Castañeda ha comenzado a sufrir los efectos de sus anteriores candidaturas. Esto es perder puntos a medida de que se acerca el día de la elección. En el caso de Imasen pierde más de un punto en comparación con el sondeo anterior. Hasta ahora el candidato de SN ha convertido a Toledo en el blanco de su campaña y ha dejado de lado a quien debería ser su principal rival: la candidata fujimorista. Insiste en suponer que el manejo del Perú es comparable con una alcaldía limeña ampliada. Y que por lo tanto se trata de ofrecer más obras, cuando un país como el nuestro está atravesado –pese a las cifras de crecimiento– por la pobreza o la extrema pobreza en la que sobreviven más de 10 millones. Y en donde los conflictos sociales se resuelven en este gobierno con represión en lugar del diálogo. La candidatura fujimorista –una posibilidad de triunfo que espero nunca se dé– representa el retorno al pasado, la llegada de los nuevos Montesinos, el copamiento de las instituciones, el recorte de los derechos laborales que aún quedan, la extensión de los services y los CAS, la represión de las protestas como símbolo de diálogo, el remate de las pocas empresas públicas, la trasnacionalización de la economía, los grandes negociados bajo la mesa, la corrupción como continuidad del régimen del que ella, y los que hoy la acompañan, formaron parte y medraron.

Lo de Ollanta es una lucha para revertir el lugar que hoy ocupa. Ha sumado puntos, pero la pregunta es si le alcanzará el tiempo para llegar a la segunda vuelta. Abandonar su discurso primigenio y cambiarlo por otro que suena, seguramente, menos radical a oídos de los que cortan la torta no le ha sido de mucha ayuda. ¿Qué le queda? Marcar la diferencia con los otros candidatos, no tanto en aumento de sueldos que todos prometen, sino en esbozar el Estado que propone a los peruanos, alejado de cualquier rasgo chavista. De los otros candidatos hay poco que comentar salvo su esfuerzo –en especial PPK y Manuel Rodríguez Cuadros, de Fuerza Social– por moverse del lugar que les otorgan las encuestas. PPK, que imaginó ser el outsider, dio la impresión –en el primer debate presidencial– de estar a punto de tirar la toalla. La otra gran elección es la de los congresistas, tema que queda pendiente para cuando presentemos mañana en La República la segunda parte de la encuesta nacional de Imasen.

Hay 1 Comentario
Denunciar
01 de septiembre de 2012 | 18 hrs
escribe:

halo hola

Enviar un comentario nuevo

Carlos Castro Carlos Castro