Por Carlos Castro
Alejandro Toledo no tuvo otro camino que salir, en vísperas de Navidad, a tratar de resolver el aprieto en el que lo había metido su jefe de campaña y miembro de la plancha de Perú Posible, Carlos Bruce. “Debatiré con todos los candidatos presidenciales, respetando las formas democráticas y a su debido momento”, escribió en su facebook. Apeló así a la red social para enfrentar este enojoso asunto sin vérselas con la prensa. Hasta ahora su estrategia le había dado buenos resultados: está en los primeros lugares en las encuestas presidenciales.
Estrategia que puso en marcha mucho antes de convertirse en candidato presidencial. Si tuviéramos que graficar su táctica diríamos –con las distancias apropiadas– que apeló al estilo de Cassius Clay. Llegaba a Lima, lanzaba su jab contra el presidente Alan García o el gobierno, levantaba titulares en los diarios, y luego desaparecía. Cuando AGP o los compañeros lo buscaban para responderle, resultaba tarde porque el “Cholo sano y sagrado” se había escabullido del cuadrilátero político y estaba ya en el exterior. Construyó así la imagen de ser el único político de oposición a García.
Esa estrategia la mantuvo cuando se instaló en Lima, aun cuando después prefirió apelar a una imagen de estadista, por encima de ataques personales, haciendo aparecer a los apristas como picones. Sorprendió a sus rivales con el lanzamiento de su candidatura con un buen mensaje; logró que su esposa, Eliane Karp, lo acompañe en los mítines pero no hable; y en el trayecto sacó de su camino a Fernando Olivera, que llegó de España, según dijo, para integrarse a la campaña de PP.
Hasta ahí todo iba bien. Al otro lado, Mercedes Aráoz, la candidata del Apra, entendió que la mejor forma de abrirse paso y salir del montón era mirar hacia arriba y le lanzó el reto para un debate. Toledo la ninguneó, le dijo que fue su alumna, que el debate era con todos los candidatos, pero Meche –volvemos a utilizar la figura boxística– no se dio por vencida: se metió en el área de su rival y fue hacia adelante, como esos boxeadores que siguen lanzando sus jabs con la esperanza de que uno de ellos aseste en el rival y lo desestabilice. Toledo los esquivó con éxito pero no se imaginó que la representante electoral del partido de Haya lo alcanzaría con uno contundente. Y vaya que lo hizo, pero para ese momento, AT y su equipo habían cometido ya algunos errores.
Primero fue su plancha, compuesta por exministros, sin un rostro nuevo, fresco, y peor aún sin integrar a una mujer. El segundo fue peor: Bruce se presentó con Reátegui –Toledo no pudo escoger peor acompañante en su fórmula que su exministro comodín– en un programa de TV y soltó una frase infeliz: que las mujeres en las planchas presidenciales son un adorno, puestas por el marketing electoral. No contento con ello respondió con sorna, cuando la conductora le preguntó sobre el debate: Que sea en Bagua. La alusión era directa. Este lugar fue escenario en junio del 2009 de la masacre conocida como el Baguazo, una de las crisis más graves del gobierno aprista, precisamente en momento en que Mercedes Aráoz era ministra de Economía.
Lo que no esperaban Bruce y compañía es que Aráoz le respondiera de inmediato: Encantada, si quieren, mañana mismo hacemos el debate. Bruce insistió en el tema y hasta fijó el 4 de enero como fecha para decidir la polémica. “Allá estaremos en Bagua en esa fecha”, fue la respuesta desde el Apra. Era evidente que en esta suerte de ring electoral, Meche había logrado encajar un jab que para empezar dejó groggy a Bruce, tanto que no quiere volver a hablar más del tema. Antes de tirar la toalla en esta primera escaramuza, Toledo sacó a su exministro Alfredo Ferrero a atacar a su rival política. Al final prefirió responder personalmente y cancelar toda posibilidad de debate antes que la ola crezca.
El candidato de Perú Posible tendrá que replantear su estrategia, evitar que Reátegui vuelva a la televisión, que Bruce no meta otra vez la pata y resolver la ausencia de mujeres en su fórmula, tal vez, dándoles más presencia en la lista al Congreso. Mientras más pronto lo anuncie, mucho mejor. De lo contrario su candidatura podría ir en las próximas semanas en sentido contrario a como se desplaza ahora. Los ejemplos sobran.
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