Las fuerzas bolivarianas como con desesperación y con sus máximos comandantes, Hugo Chávez y Rafael Correa, a la cabeza, han salido a la caza de los herejes. Eso sí , obsérvese el detalle, actuando en base a decisiones judiciales sobre cuya “autonomía e independencia“ nadie podría dudar.
En Venezuela, tras la masiva concurrencia de votantes para elegir el candidato de oposición al oficialismo le vino el temblor y comenzó a “ ensuciar“ el partido de inmediato. Pidió las actas, las que se sabía de antemano que una vez escrutadas por razones de seguridad se iban a quemar. Esa era la garantía que se les dio a los venezolanos de que efectivamente su voto iba a ser secreto y que no iba a pasar lo que ocurrió en el 2004 cuando las firmas a favor del referendo revocatorio de Chávez fueron utilizadas para que muchos de los firmantes perdieran sus empleos y otros fueran perseguidos.
Chávez se quedo con las ganas de tener las nóminas, pero fustigo al candidato opositor por desconocer la orden del Tribunal Superior de Justicia – nada menos–, lo acusó de ser representante del imperialismo y dijo que lo derrotará en las elecciones.
En Ecuador en tanto, se acaba de cumplir un nuevo capítulo de uno de los mayores atentados a la libertad de expresión y al derecho a la información y de corrupción de un Poder Judicial, consumado a través del juicio que el presidente Correa entabló al diario El Universo de Guayaquil, cuyo resultado se resume en 40 millones de dólares para el propio presidente y la cárcel para tres directores y un editorialista del diario. En las últimas horas un nuevo tribunal ratifico esa sentencia, al tiempo que se supo, denunciado por una jueza que actuó en el caso y que huyó de Ecuador, que dicha sentencia fue redactada por el abogado patrocinante de Correa, quien además habría ofrecido al juez que la firmara 750 mil dólares.
Y mientras tanto el Secretario de la OEA, José Miguel Insulza, le abre las puertas y le ofrece trabajo al juez español Baltasar Garzón, pudiendo haberle hecho un ofrecimiento de ese tipo a Emilio Palacio el editorialista de El Universo quien ya hace meses tuvo que huir a EE.UU., por haber escrito que Correa inventó un intento de golpe de Estado y ordenó abrir fuego a discreción y sin previo aviso contra civiles, que fue lo que generó las iras del mandatario. En definitiva a Palacio le hace más falta un trabajo que a Garzón que entre otras actividades es veedor, con muy buenos honorarios, de la reforma judicial encarada por el gobierno de Rafael Correa.❧
