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Chavismo y Autoritarismo Competitivo

El triunfo –aparentemente sin fraude– de Hugo Chávez el domingo pasado demostró de nuevo que Venezuela no es una plena dictadura.  La oposición competió seriamente por el poder a través de elecciones.  La elección generó incertidumbre. De hecho, muchos antichavistas creían que el candidato opositor, Henrique Capriles, iba a ganar. Pero todavía no era la hora de Capriles.



Chávez ganó por tres razones principales. La primera es el gasto social.  Gracias a los ingresos extraordinarios generados por el petróleo (más de $ 600 mil millones en la última década), el gobierno de Chávez ha invertido una enorme cantidad de dinero en programas de salud, educación, nutrición, vivienda y pensiones. Estos programas sociales son marcados por la ineficiencia y la politización. Han generado relaciones clientelistas. Y, en términos fiscales, son poco sostenibles (muchos analistas esperan una fuerte resaca –con devaluación– después de la fiesta electoral). Pero es innegable que han tenido efectos positivos. El nivel de pobreza ha bajado de casi 60% a menos de 30%. Ha habido una tremenda expansión de acceso a asistencia médica; la población universitaria ha duplicado; y la población con acceso a pensiones ha cuadruplicado. Y el nivel de desigualdad ha bajado: el índice de GINI cayó de .49 a .39, uno de los más bajos de América Latina. A pesar de la inflación y la tremenda inseguridad, entonces el nivel de vida de mucha gente ha mejorado bajo Chávez.



Segundo, Chávez sigue beneficiándose del populismo. Como Fujimori, Chávez derrotó a una élite política detestada por una gran parte de la población. Y como la oposición a Fujimori en los años noventa, la asociación del antichavismo con los partidos tradicionales ha sido una cruz pesada. Capriles intentó distanciarse de la vieja clase política, pero en un país polarizado entre chavistas y antichavistas no lo pudo hacer por completo.   



Tercero, Chávez ganó porque la elección no fue justa. Fue limpia en el sentido de que no hubo fraude, pero el abuso masivo del poder le dio una ventaja enorme a Chávez. Los abusos son conocidos: el cierre de RCTV y decenas de radios, el arresto o exilio de figuras políticas y mediáticas importantes (Manuel Rosales, Osvaldo Álvarez, Guillermo Zuluaga), el hostigamiento a periodistas y activistas de derechos humanos, las listas negras (Lista Tascon) y el uso masivo y sistemático de las instituciones y los recursos públicos para fines partidarios. La elección puede haber sido técnicamente limpia, pero no fue para nada justa.  



No hay democracia en Venezuela. En democracia se respetan las libertades básicas de asociación, expresión y prensa. Los que critican al gobierno no son castigados. Y la oposición compite en condiciones mínimamente equitativas. Estas condiciones dejaron de existir en Venezuela hace varios años.  



Si Venezuela no es ni dictadura ni democracia, ¿qué es? Es autoritario competitivo, como el Perú de Fujimori. A diferencia de las dictaduras militares o de partido único, el autoritarismo competitivo es un régimen híbrido: hay instituciones democráticas que no son fachadas. Hay medios independientes y partidos de oposición, y la oposición compite seriamente por el poder (a veces gana, como en Nicaragua en 1990). Pero compite en una cancha desigual. Tiene menos recursos, menos acceso a los medios, sus líderes y activistas sufren varios tipos de hostigamiento y encuentran que, en vez de ser árbitros neutrales, las instituciones del Estado (Poder Judicial, organismos electorales, Sunat) se utilizan como armas en su contra.   Jorge Castañeda describió las elecciones de 1994 en México –otro caso de autoritarismo competitivo– como un “partido de fútbol en el cual los arcos son de distintos tamaños y un equipo tiene 11 jugadores más el árbitro y el otro equipo tiene seis o siete jugadores”. El segundo equipo puede ganar, pero es muy difícil.



Venezuela bajo Chávez y Perú bajo Fujimori son casos ejemplares del autoritarismo competitivo. De hecho, las calificaciones de la ONG norteamericana Freedom House para los dos países son muy parecidas. En una escala de 2 (más democrática) a 14 (más autoritaria), Perú recibe una calificación de 9 en 1998 y 1999 y Venezuela recibe una de 9 en el 2010 y una de 10 en el 2011. Para los que criticamos el autoritarismo de Fujimori, entonces sería una tremenda hipocresía aplaudir la reelección de Chávez, cuyo régimen es igualmente autoritario.



Para Chávez, la ventaja del autoritarismo competitivo es que las elecciones le dan un nivel de legitimidad que no existe bajo una dictadura tradicional. Después de su triunfo electoral, es más difícil tratar a Chávez como un autócrata (aunque lo es). Algo parecido ocurrió en el Perú después de las elecciones de 1995 (y aún en el 2000).



Pero, a pesar de su legitimidad electoral, el régimen chavista tiene varios puntos de vulnerabilidad. Uno de ellos es la sucesión.   Los regímenes autoritarios más duraderos tienen partidos fuertes capaces de organizar la sucesión, como Malasia o México bajo el PRI. Pero en los regímenes personalistas, como Perú, Venezuela o Argentina bajo Perón, la sucesión es un campo de minas. En Perú, por ejemplo, la necesidad de tener a Fujimori como candidato en el 2000 (porque ningún otro fujimorista podía ganar) fue fatal para el régimen. Chávez enfrenta el mismo problema, y el problema se agudiza por su cáncer. Todo está construido alrededor de su persona y depende casi totalmente de él. El sistema chavista está basado en dos pilares precarios: Chávez y el petróleo. Si se elimina uno, el régimen puede colapsar rápidamente.

Hay 11 Comentarios
14 de noviembre de 2012 | 00 hrs
escribe:

estas loco chico, que columna tan acomodada.

16 de octubre de 2012 | 13 hrs
escribe:

Gracias por su columna Señor Levitsky, es bueno leer a gente que trata de buscar un punto de vista objetivo. Chavez y Fujimori no son lo mismo pero se valen de armas similares para continuar con su plan politico. Los que lo critican, estoy seguro que aplaudian sus columnas en la 2da vuelta del 2011. Ese es el problema del Peru, derechas e izquierda son muy maniqueos.

14 de octubre de 2012 | 22 hrs
escribe:

El manejo de informacion y las preferencias del opinante1.
Es obvio que como analista el autor deberia estar en ejercicio de mantener objetividad a pesar de sus preferencias; pero en este caso no lo consigue:primero comparara a Fujimori con 9 y Chavez con 9-10 es realmente algo que de entrada le quita seriedad, supongo que el autor sabe la cantidad de muertos de Fujimorismo, tumbas clandestinas y de corrupcion probada con 1500 videos.

14 de octubre de 2012 | 21 hrs
escribe:

"POLITOLOGOS" OPORTUNISTAS COMO LEVITSKY HACEN MALABARISMOS COMPARANDO Y COMBINANDO CASOS TAN DISTINTOS Y HACIENDOLO APARECER COMO"PARECIDOS".FUJIMORI ES "PADRE" DEL GRUPO COLINA Y DE MOTESINOS QUE HIZO BAILAR CON DINERO A DECENAS DE FORAJIDOS DE CUELLO Y CORBATA Y ROBO COMO NADIE.¿QUE HIZO CON EL DINERO DE LAS PRIVATIZACIONES?

14 de octubre de 2012 | 20 hrs
escribe:

CHAVEZ Y EL CANCER UN CUENTASO, LA REPUBLICA DE VENEZUELA DEJO DE EXISTIR, AHORA ES EL REINO DE CHAVEZ, DISFRUTAN DEL PETROLEO, EL PUEBLO RECIBE REGALOS Y AL REY NADIE LO SACA. EL 2018 PROXIMAS A ELECCIONES OTRA VEZ APARECERA EL CANCER. LO DE BUENO DE FUJIMORI SE CONSIGUIO UN ASESOR RECONTRA INTELIGENTE Q APOYO MUCHO AL GEIN DE BENEDICTO JIMENEZ Y MARCO MIYASHIRO, FUERON LOS HEROES Q ACABARON CON ABIMAEL. LA OTRA BUENA ES Q AGARRO EL PLAN DE VARGAS LLOSA Y LO APLICO SIN DUDAS NI MURMURACIONES.

14 de octubre de 2012 | 20 hrs
escribe:

Un artículo que nos demuestra que Steven Levitsky no es ningún caviar. Felicitaciones!!!

14 de octubre de 2012 | 18 hrs
escribe:

No se pueden comparar: el régimen de Fujimori cometió crímenes de lesa humanidad, corrompió a TODAS las organizaciones políticas, empresariales, sindicales, militares, judiciales. Se reeligió con fraude (ONPE, JNE) y dejó al país en recesión. Aquí no había prensa libre, pero en Venezuela la mayoría de medios SON de oposición. Infórmese.

14 de octubre de 2012 | 16 hrs
escribe:

POR QUE SR. PERIODISTA QUIERE METER ALOS DOS EN UN MISMO SACO..EN ECONOMIA fujimori acrecento la extrema pobreza,acrecento la corrupcion y la impunidad, cometio desaparaciones y asesinatos, se arrodillo ante los las potencias que controlan el mundo, CHAVEZ HIZO TODO LO CONTRARIO, ENTONCES UD, ES "INGENUO" O CREE QUE SUS LECTORES SON ESTUPIDOS ...YA LAS EPOCAS CAMBIAN SU "VERDAD" NO ES MI VERDAD...

14 de octubre de 2012 | 13 hrs
escribe:

Hay una diferencia fundamental entre Chávez y Fujimori:

FUJIMORI COMETIO FRAUDE.

14 de octubre de 2012 | 12 hrs
escribe:

Gran artículo señor Levitsky... la verdad es esa, Chávez es casi una calcomanía de Fujimori, la diferencia es que Chávez tiene el petróleo y como dice usted puede gastar muchísimo en obras sociales a pesar de la corrupción que debe haber en Venezuela como la hubo con Fujimori en los noventas.

Aún no entiendo cómo hay gente que no comprende sus columnas, serían un caso digno de estudio para Sigmund Freud.

14 de octubre de 2012 | 09 hrs
escribe:

2002: Chávez enfrenta manifestaciones en su contra.
Estando secuestrado se niega a renunciar. Desde los barrios pobres miles de personas se movilizan a su favor y exigen que el presidente por quien votaron regrese a gobernar.

2000: Fujimori enfrenta manifestaciones en su contra. Aprovechando un viaje oficial en el extranjero se queda fuera y renuncia por fax. No hay movilizaciones a favor de Fujimori. Sólo el repudio y la vergüenza por la forma cómo se escapó del país.

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Steven Levitsky Steven Levitsky

Steven Levitsky es un destacado politólogo con estudio en Ciencias Políticas por la Universidad de Stanford (1990) y un doctorado en la Universidad de Berkeley, California (1999).
Desde mayo de 2008, es profesor titular de las asignaturas de Government y Social Studies en Harvard University.
Se desempeña como consejero de dos organizaciones de estudiantes en Harvard University: la Organización de Harvard para América Latina, y el Proyecto de Harvard para el Desarrollo Sostenible; y, además, ejerce de Consejo Consultivo de la Asociación Civil POLITAI, dedicada a la investigación en Ciencia Política y Gobierno, conformada por estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú.