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El Consenso de Lima

La reacción limeña ante la noticia de que el gobierno evaluaba la posibilidad de comprar Repsol fue impresionante. No solo generó oposición sino histeria.  Una multitud de políticos y opinólogos salió a decirnos que Ollanta Humala –contra toda lógica– se había vuelto chavista. Insistieron en que Humala (¡por fin!) se había quitado el disfraz, y que iba a abandonar el camino moderado por el estatismo y una probable dictadura.  Alan García habló de una “maniobra chavista”.  El presidente de CONFIEP pronosticó el “comienzo de la transformación del Perú con un estado avasallador, prepotente, autoritario, como en Cuba”.  Hasta algunos columnistas que mantuvieron la calma durante la histeria de 2011 la perdieron en el caso Repsol, preguntándose qué pasaría si “Ollanta Humala decida ser, realmente, Ollanta Humala” y especulando sobre la posibilidad de un autogolpe.    

La rabieta colectiva funcionó. La propuesta de Humala quedó enterrada.  Como escribió Francisco Durand, “Hace tiempo que no veía una demostración de fuerza tan brutal”.

¿De dónde surgen estas rabietas colectivas? No creo que sean orquestadas por los medios o algunos empresarios.  Son bastante espontáneas. Pueden ser iniciadas por un puñado de empresarios y periodistas, pero tienen eco en una gran parte de la sociedad limeña.    

El Consenso de Washington perdió fuerza en América Latina en los años 2000, pero persiste un Consenso de Lima –y es más fuerte que nunca–. Una gran parte de la élite limeña adhiere –y fervorosamente– a un modelo económico ultraliberal.  Existe un nivel de fundamentalismo neoliberal que no se ve en otras partes.  Hasta en las economías más liberales de la región (Chile, Colombia, Costa Rica, Uruguay) se debaten medidas de intervención estatal (promoción industrial, regulación de capitales extranjeros, políticas redistributivas) que son una herejía en Lima.  Esta alergia a la intervención estatal no se limita a la derecha: se extiende al centro y hasta al centro-izquierda (¡la mayoría de los columnistas de La República se opusieron a la compra de Repsol!). Y no se limita a la élite: el Consenso de Lima abarca casi toda la clase media limeña y una parte significativa de los sectores populares.  Como escribe Carlos Meléndez, la amplitud del consenso probablemente se debe a la profunda crisis del estado (y del estatismo) de los 1980 –y la extraordinaria resurrección económica (bajo el modelo liberal) de los 2000.

El Consenso de Lima es potente.  Ejerce casi un poder de veto sobre la política económica. Desde la caída de Fujimori, ningún gobierno ha desafiado al Consenso de Lima o intentado gobernar contra ello. Alan García se olvidó por completo de su pasado social demócrata y abrazó la ortodoxia conservadora con fervor.  Nada de Lula o Bachelet: gobernó con las políticas económicas de Pinochet.  Humala, derrotado por el Consenso de Lima en 2006 y muy golpeado por ello en la primera vuelta de 2011, se adaptó también.  Cuando quiso formar un gabinete de centro o centro-izquierda (mayoritariamente ex toledista), chocó con el Consenso de Lima y terminó optando por un gabinete compuesto por gente que había votado por Keiko.  Durante dos años, cada indicio de un paso heterodoxo ha provocado una reacción histérica de parte de la élite política, económica, y mediática.  Como escribe Carlos Meléndez, Humala ha quedado “atrapado por el piloto automático instalado en la década de 1990…Existen tantos poderes de veto pro sistema, que cualquier desvío gubernamental es rectificado, con roche público o sin él.”

Para la derecha económica, el Consenso de Lima es el “garante” más efectivo de la continuidad –más efectivo que la Constitución de 1993, los poderes legislativos y judiciales, y Vargas Llosa–. Pero tiene costos también, sobre todo en términos de la representación democrática. El Consenso de Lima no representa una mayoría del electorado peruano.  De hecho, en las últimas tres elecciones, los candidatos que mejor representaban el Consenso de Lima (Flores en 2001 y 2006 y PPK en 2011) ni siquiera llegaron a la segunda vuelta.  Los que ganaron –Toledo, García, y Humala– lo hicieron con un programa de centro o centro-izquierda que prometía un cambio moderado. Sin embargo, por no chocar con el Consenso de Lima, los tres giraron a la derecha, optando por más continuidad y menos cambio.   

¿Está mal eso? En términos democráticos, sí. Los que critican a Humala por “traicionar” su programa cuando habla de un “equilibrio” entre el estado y el mercado confunden (o quieren confundir) el programa de Humala con el programa de PPK. El centro liberal fue una pieza clave en la coalición humalista en la segunda vuelta, pero no fue la única.  Más grande fue el sector que estuvo con Humala desde la primera vuelta: los casi cinco millones de peruanos que votaron por la Gran Transformación.  Como presidente, Humala ha buscado el equilibrio entre los dos socios de su coalición.  Pero a veces el Consenso de Lima no lo permite.  Muchas veces, cuando Humala hace un esfuerzo para representar su base original, genera una rabieta colectiva en Lima y el gobierno retrocede. Los liberales económicos festejan, ¿pero qué nos queda de la representación democrática?

No existe un Consenso de Perú.  Fuera de Lima, hay más escepticismo sobre el modelo económico.  El electorado es menos liberal y más estatista. ¿Qué pasará si el Consenso de Lima se impone demasiado –si, como un niño malcriado, la élite limeña no está dispuesta a ceder en nada, y sigue exigiendo que Humala se adhiera al programa de PPK–?  Si crece la percepción de que una minoría limeña está minando la voluntad popular expresada en las urnas (ganó Humala, no PPK), ¿podría surgir un “Consenso anti-Lima” en el interior?      

Nota aparte: El caso Repsol también demuestra la fragilidad de la Coalición Paniagüista.  Cuando se trata de tocar el modelo económico, la Coalición Paniagüista se deshace como un merengue limeño en la boca (y el único paniagüista que queda es un solitario politólogo de Harvard).  Como han señalado varios de mis críticos, la Coalición Paniagüista es hija del Consenso de Lima.  Depende de ello. Solo funciona mientras no se toca el modelo.

Hay 26 Comentarios
11 de junio de 2013 | 00 hrs
escribe:

no soy analista politico ni muhco menos,pero si leo mucho de economia y vivo fuera del pais.este articula corrobora mi simple entendimiento. siempre pense que Peru es una mezcal de ultraneoliberales de palabra pero mas sobretodo simples mercantilistas que se viven paellos, mas algunos extremistas de izauierda (y uan seria de perdios aprovechadores en el medio) solo una raya mas al tigre de un pais fragmentado y cuyo pueblo real no tiene real representation.

14 de mayo de 2013 | 20 hrs
escribe:

Cierto que existe un Concenso de Lima. Y, A Dios gracias que existe! Que el Estado intervenga en algunas cosas en si no es malo, pero aqui en esta villa del Señor ya estamos curados. Aun tenemos algunas empresas públicas, y eso es suficiente.

13 de mayo de 2013 | 10 hrs
escribe:

"Hasta en las economías más liberales de la región (Chile, Colombia, Costa Rica, Uruguay) se debaten medidas de intervención estatal (promoción industrial, regulación de capitales extranjeros, políticas redistributivas) que son una herejía en Lima."

En esta frase se resume tan genial artículo de Levistky. Los que aquí hablan de temores estatistas de Alan y Velasco no hacen sino confirmar la "cucufatería" que él denuncia.

13 de mayo de 2013 | 07 hrs
escribe:

Más que consenso de Lima es una visión pragmática: si el Estado no sabe ni administrar las empresas que ahora tiene a su cargo (SEDAPAL, por ejemplo), para qué quiere más empresas, primer que aprenda a administrar lo que ya tiene. Tan elemental como eso.

13 de mayo de 2013 | 00 hrs
escribe:

Los que pasa es que los peruanos ya sufrimos el estatismo que unido a la corrupción y a la incapacidad del gobierno para solucionar los graves problemas del país que son su tarea básica como salud, educación y seguridad, se agravan con la notoria intención de esta pareja de perpetuarse en el poder a través de una reelección encubierta, repitiendo lo de los Kirchner en Argentina

12 de mayo de 2013 | 22 hrs
escribe:

Muy interesante, aunque ese nombre "Consenso de Lima" se repite tanto que parece una evocación maligna! Me gustaría quitarle tal estatus llamándolos por sus propios nombres, hacerlos más cercanos pues, ya que reales son.

12 de mayo de 2013 | 22 hrs
escribe:

Se avisora un pais dividido en los de arriba y los de abajo, siendo estos ultimos la mayoria, los de arriba tienen el poder mediatico que corroe la voluntad del gobernante, lo avasalla y doblega. Lo que viene es mas inseguridad, guerra interna soterrada entre los marginales y los incluidos, mas droga y chongo para los "pitucos", pero mas muertos del pueblo. Pero por Dios, eso es democracia? debemos repensar. El paniaguismo debe retornar y tomar el poder.

12 de mayo de 2013 | 21 hrs
escribe:

ni gobierno de coalicion ni de faccion el humalismo,y nadine,la continuidad tiene otros operadores de fondo

12 de mayo de 2013 | 21 hrs
escribe:

Sr S. Levitsky, es muy buena esta conclusion y se ha notado que tiene influencia. Tambien seria bueno analizar si El Consenso de Lima tiene suficiente poder para pronunciarse en contra de la candidatura de la Esposa del Presidente y haga retroceder a la parejita que quiere enquistarse 10 años en el poder.

12 de mayo de 2013 | 21 hrs
escribe:

al autor habria q invitarlo a leer las ultimas investigaciones de richard webb sobre el empresario rural de los ultimos tiempos y comparar sus conclusiones y tambien enterarse de la encuesta que se hizo en la semana repsol donde los estratos d y e hizo gol sobre el tema

12 de mayo de 2013 | 21 hrs
escribe:

Cierto. El problema no es sólo una clase dominante limeña sin sentido de pais ni ápice de cultura; es una clase media y popular, alienada y traumada por lo que le han contado de Velasco y Garcia (como si Garcia hubiera sido socialista) El problema es Lima. No sólo roba el oro y petróleo de los pueblos, tambien roba las elecciones. La solucion, si no les gusta el Perú y sus decisiones, es crear un Perú independiente (sin Lima) Que roben a otros y elijan a Bush si les place, pero sin provincias

12 de mayo de 2013 | 20 hrs
escribe:

No toda Lima pero si la q domina y tiene llegada sobre los medios

12 de mayo de 2013 | 19 hrs
escribe:

No comparen el gobierno de Velasco con el de garcía, entre los que hay notables diferencias. El primero intentó transformar el país y erró en muchas cosas. El segundo fue un grupo de delincuentes que asaltaron el Estado y que giraban de acuerdo a lo que convenía a sus intereses.

12 de mayo de 2013 | 18 hrs
escribe:

No es cuestión de etiquetas. El articulista toma el rábano por las hojas.Lo que estamos viviendo (algunos solo presenciando y no comprendiendo), es el desarrollo del capitalismo en el Perú. Estamos viviendo "nuestra revolución francesa" cono Haya de la Torre previó, pero sin muertos ni sangre.El pueblo peruano, no las "élites" que siempre han sido miopes e inresadas solo en su bienestar,es el que está revolucionando al país.

12 de mayo de 2013 | 18 hrs
escribe:

Esto nos muestra que hay dos países diferentes, Lima, la centralista y el Perú profundo olvidado. El consenso de Lima parece ser ciega de la realidad en el mundo y del manejo económico en países liberales donde hay giros sociales,tampoco se dan cuenta que el modelo ya colapsó en USA y Europa,el modelo nos puede dar en la cara y la crisis nos puede tocar si no se corrige.

12 de mayo de 2013 | 18 hrs
escribe:

Los que vivimos el gob. Velasco y Alan en el 85 no nos olvidamos como eran las cosas. Lamentablemente Havard -Obama- Stanford -Toledo- y otras denominadas IVIES estan dominados por pensamientos caviares. Donde se tergiversa la historia y el sentido comun.

12 de mayo de 2013 | 17 hrs
escribe:

Yo he votado por Humala en la esperanza de en Peru algun cambio en este sistema neo-liberal vigente y asfixiante que impera en Peru sucediera, pero he visto que sido traicionado por este gobierno que obedce y se inclina ante el CONSENSO DE LIMA. Lima es el Peru? y el resto del otro Peru? Habrá que formar un CONSENSO-anti LIMA para derrotar a la burguesia limeña (ëlite de que ?)que tanto daño causó, causa y causará. Peruanos derrotemos al colonialismo servil de los vende Patria de Lima!!!!!

12 de mayo de 2013 | 13 hrs
escribe:

¿Qué país se ha beneficiado más con el Consenso de Lima instalado desde los 90s?. ¿Qué relaciones existen entre los voceros empresariales del Consenso de Lima y este país?. ¿Es la primera vez en la Historia que las elites traicionan a su propio país para su beneficio?

12 de mayo de 2013 | 12 hrs
escribe:

No es Lima, Sr. Lewitsky. Es el Perú rural, y con razón. Lea a Webb y estúdielo. No hace encuestas como aquellas a las que usted se refiere de manera efectista y superficial. Hace una investigación de campo rigurosa que avala conclusiones incompatibles con su análisis. Hoy se comenta en el Editorial de El Comercio.

J. Eduardo Ponce Vivanco

12 de mayo de 2013 | 11 hrs
escribe:

Muy buen análisis de lo sucedido con Repsol aunque también, en menor escala, se manifestó con la reciente ley aprobada en el Congreso conocida como ley de la comida chatarra. La respuesta del Consenso de Lima o la DBA fue tan histérica que se invocó desde controlismo en los medios hasta desfinanciamiento del deporte. Ah y no esta solo.

12 de mayo de 2013 | 10 hrs
escribe:

muy buen analisis, este Sr de Harvard no vendia tamales !

12 de mayo de 2013 | 10 hrs
escribe:

Sr. Levitsky: Los peruanos que vivimos el experimento estatista de Velasco y el de García del 85 hemos aprendido de sobra que las empresas públicas son un botín del gobierno del turno y pensamos que si el estado no puede administrar efientemente lo mas básico que le compete: salud, educación y seguridad, menos va a poder con una empresa como Repsol que ni sus actuales dueños han podido hacer rentable. No hay que ser de Harvard para entenderlo, simple sentido común.

12 de mayo de 2013 | 09 hrs
escribe:

La reflexión es incompleta y demasiado sesgada. El primer gabinete del Presidente Humala, no se chocó contra ningún "poder fáctico", fue simplemente inepto, descoordinado, con una figura en el premiarato que juega a hacer política, caprichoso y engreido, y sin ninguna estrategia, por eso cayó ese prilmer gabinete, por problemas internos...

12 de mayo de 2013 | 09 hrs
escribe:

Yo vivo en USA y veo más fuerza de la centro-izquierda en Nueva York que en Lima.

12 de mayo de 2013 | 09 hrs
escribe:

Esa reacción de la clase media limeña sólo se explica por la ignorancia de lo que democracia realmente significa y el adormecimiento intelectual al que la tienen sometida los medios no-democráticos (si un medio de información sólo presenta una opción no es democrático). Se necesita balance en los medios, una "Transformación".

12 de mayo de 2013 | 07 hrs
escribe:

Excelente analisis

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Steven Levitsky Steven Levitsky

Steven Levitsky es un destacado politólogo con estudio en Ciencias Políticas por la Universidad de Stanford (1990) y un doctorado en la Universidad de Berkeley, California (1999).
Desde mayo de 2008, es profesor titular de las asignaturas de Government y Social Studies en Harvard University.
Se desempeña como consejero de dos organizaciones de estudiantes en Harvard University: la Organización de Harvard para América Latina, y el Proyecto de Harvard para el Desarrollo Sostenible; y, además, ejerce de Consejo Consultivo de la Asociación Civil POLITAI, dedicada a la investigación en Ciencia Política y Gobierno, conformada por estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú.