La gran ilusión

Cuántas películas habré visto inspiradas en cuentos y novelas. A veces inadvertido, mientras leo los créditos, tengo un sobresalto al reconocer algún título o autor estimable. Me inunda un turbio sentimiento de recelo, porque sé de numerosos libros cuya celebridad se vio amenazada por el celuloide. Pero también conozco de películas que redimieron un relato del olvido o ennoblecieron alguna novela trivial. Como de escritores consagrados por el sortilegio de la imagen, cuando no arrojados a las tinieblas por un guión desastroso. Jamás olvidaré, por ejemplo, los ensayos por adaptar las novelas de García Márquez y terminar por convertir ese mundo real maravilloso en un conglomerado de adefesios.

Las adaptaciones perfectas son las que hago con mis propias lecturas. Todo cuento o novela que empiezo a leer activa una serie de mecanismos interiores. En las bóvedas de mi cerebro o de mi alma se instala, como por encanto, un estudio de rodaje con cámaras y reflectores. De pronto nadie habla. Estoy con un megáfono en la mano: ¡Acción! Aparece un decorado, unos personajes, un diálogo serpenteante. Cada vez que elevo la vista buscando algún significado, se produce un travelling de considerable sutileza. Pasar al párrafo siguiente puede llevarme de un plano general a un detalle y un pestañeo entre página y página significa un fundido en negro.

Es verdad que no ganaré nunca un premio de cine, pero las películas salidas de mi sala de montaje son un tesoro íntimo que conjuga mis fantasías de cineasta con mi dulce condena de lector. Aunque me tomo la experiencia muy en serio, jamás podré competir con una película del neorrealismo. Ni siquiera podré proyectarlas. Me queda, sin embargo, el consuelo de contarles a mis alumnos algunos pasajes de mis lecturas, como si fueran las mejores películas que he visto, cuidándome de no soltarles el final.        ❧

Hay 5 Comentarios
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05 de julio de 2012 | 17 hrs
escribe:

La mejor película es la qeu imaginamos a partir de la lectura, no engo ninguna duda. Gracias Jorge por tansmitir eso a tus alumnos.

05 de julio de 2012 | 09 hrs
escribe:

Te felicito por tus artículos Jorge, son un alimento a mi alma y un ejercicio a mi mente inspirándome a seguir, aunque sea poco a poco a cultivarme.

29 de junio de 2012 | 22 hrs
escribe:

Ver una buena historia en una película, leer un articulo en un diario que me inste a discernir es una fortuna que no siempre tenemos y lo mejor que despierte mi ilusión y mi fantasía. Agradezco

29 de junio de 2012 | 21 hrs
escribe:

Veo gloriosas películas una y otra vez, adorando las escenas, tratando de retenerlas en mi mente. Y es porque eran y son artistas los que escribieron esos guiones y los que crearon las imágenes perfectas. Por ejemplo en la película "Las zapatillas rojas" la fotografía fue bellísima pues el artista fotógrafo Jack Cardiff lo hizo así.

28 de junio de 2012 | 11 hrs
escribe:

Lo mismo me pasa a mi. Ninguna pelicula, ni la mejor, describe lo explicado en el libro y lo que tu mente crea, cuando lo lees.
Alguien podría responder ¿por qué Bufallo Bill, en el Silencio de los Inocentes, cuando tiene a punta de tiro a Clarice Starling (en la escena de la captura) tarda tanto en dispararle, hasta que finalmente ella logra matarlo?.
La literatura, es lo máximo. A leer se ha dicho.

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Jorge Eslava Jorge Eslava

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