‘Artemio’ cansado de guerra

Cualquiera que haya sido la forma en que cayó, todo indica que “Artemio” estaba dispuesto a dejar la lucha armada e incluso a entregarse.

Según Ángel Páez y Doris Aguirre, de La República, en los últimos dos años una unidad especializada de la Policía había realizado una serie de importantes capturas de cuadros del entorno de “Artemio”.

Tras varios años de trabajo en el Huallaga, esa unidad policial tuvo un logro muy crítico para cualquier jefe subversivo: establecer contacto con informantes respecto a su paradero, e incluso infiltrar sus filas.

“Artemio” sabía que cada arresto producía nueva información y que este es el caso de los típicos logros policiales que terminaron, hace casi diez años, con la captura del mismo Abimael Guzmán. Se supo muy vulnerable.

Tornarse vulnerable es algo muy grave en un ámbito como el Huallaga y para alguien como “Artemio”.

Sobre todo si se ofrecen cinco millones de dólares por uno. Algún narcotraficante enemistado, senderistas rivales como los del VRAE, o alguno de sus mismos seguidores descontentos, podrían sacar conclusiones de su debilidad.

Entonces “Artemio” dio dos pasos. Según Páez y Aguirre, se mudó de zona. Salió de su antiguo bastión en Yanajanca, y se fue a Sión, donde estaba menos presionado, pero a la vez sin las redes de simpatizantes que sí tenía en su bastión.

Y el segundo paso ya lo conocemos. Dio al menos una entrevista a periodistas locales, de Lima, e incluso del extranjero. Es la que publicaron Gustavo Gorriti y Romina Mella en Ideele Reporteros.

En esa entrevista “Artemio” expresa literalmente su deseo casi ferviente de dejar las armas e incluso su disposición a entregarse. Dice “no tenemos la mínima intención de blandir las armas … de continuar la guerra ... esta guerra ya terminó” y se refiere a “la desmovilización y la inutilización de las armas públicamente”.

A la pregunta de si se entregaría si es que Abimael Guzmán se lo ordenara responde: “Por supuesto, yo tengo que sujetarme al mandato de mi partido y a la necesidad política de la patria”.

Claro, “Artemio” cuidó las formas y pidió negociaciones previas, mediadores como la Cruz Roja o la Iglesia, incluso amnistía. Dio detalles de cómo buscó el diálogo con los tres últimos gobiernos, incluido el actual.

Incluso un curtido jefe senderista, con décadas de actividad armada y muchas vidas en su deuda con la sociedad, se preocupó de no ofrecer su entrega monda y lironda para no arruinar lo que quedaba de su imagen. “¿Qué sería? El hazmerreír de todo el mundo”.

La manera como finalmente fue capturado, o la versión predominante sobre ella, sirve tanto al gobierno, a las fuerzas del orden como al propio “Artemio”. Al gobierno porque es la captura más importante después de las de Guzmán y “Feliciano”. A la Policía porque es una evidencia de eficacia. Y a “Artemio”, porque al menos salvó la vida. Esa vida que el senderismo aniquiló sin piedad en tantas ocasiones, como la de María Elena Moyano y miles de personas más.

Hay 1 Comentario
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28 de marzo de 2012 | 02 hrs
escribe:

Hasta que por fin Alguien puede descrinir casi exacyamente que fue lo que paso con Artemio por que yo tambien y muchos mas piensam igual

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Carlos Reyna Carlos Reyna