Extraños fenómenos ministeriales

Escribo este artículo el miércoles último por la noche. Los medios informaban de un nuevo efectivo policial muerto por disparos senderistas contra una base antiterrorista ubicada cerca de Mazamari, provincia de Satipo, dentro del llamado VRAE.

Al mismo tiempo, también se informaba de la caída de un helicóptero de la Policía en otro punto de Satipo, que llevaba 20 efectivos policiales. Como resultado murió el piloto de la nave, un oficial de la Policía, y varios de los efectivos quedaron heridos.

Estos dos hechos, sin ninguna duda, van a reforzar y confirmar la grave imagen que se ha creado a raíz de lo acontecido en Kiteni, en la provincia de La Convención, Cusco, desde las semanas anteriores. Acciones del senderismo supérstite, que dejan víctimas entre la Policía, y flagrantes fallas en las acciones de las fuerzas del orden, que a su vez dejan nuevas bajas en sus filas.

Todo lo que se había conocido respecto a los hechos de Kiteni ya justificaba la dimisión de los ministros del Interior y de Defensa como una manera de desfogar las tensiones generadas. No se necesita de encuestas para darse cuenta de que la mayoría de la opinión pública y de los medios ya coincidían en la necesidad de esas remociones.

Sin embargo, tanto el jefe de gabinete, don Óscar Valdés, como el propio Presidente e incluso la primera dama y varios voceros de la bancada de gobierno en el Congreso han preferido seguir sosteniendo a los ministros en cuestión. Junto con eso, el mandatario decide no asumir, como debía, que ya se había producido una crisis de gabinete y se va al Japón. Una extraña reacción que ya ha debilitado políticamente al gobierno.

En efecto, el respaldo, desde la esfera oficialista, a dos ministros realmente insostenibles, ha ahondado, primero, las fisuras de la bancada de Gana Perú en el Congreso y acercado el momento en que un grupo de izquierda se separe de ella y forme su propia bancada. Segundo, ha regalado a las bancadas de oposición una ocasión para unirse en torno a la demanda de destitución de esos ministros. Y tercero, les ha facilitado las cosas para ensayar una coalición opositora con miras a arrebatar al oficialismo el control de la mesa directiva del Congreso,

Los hechos recientes de Satipo vienen a agravar aún más la crisis del gabinete. Puede ser que sobre ellos no tengan responsabilidad los ministros. Pero, por su coincidencia en el tiempo, la percepción de la gente y del periodismo es que forman parte de la misma cadena de sucesos en que se combinan ataques senderistas, graves fallas policiales e incompetencias ministeriales.

El efecto político de lo de Satipo no habría sido tan negativo si los cambios ministeriales ya se hubieran producido. Oponerse a ello ha sido un grave error que ya  irradia su efecto corrosivo hasta el propio premier Valdés. ¿Y ahora? Lo más probable es que en estos días caigan los dos ministros extrañamente sostenidos. Y, algo más adelante, se cambie al gabinete.

Hay 1 Comentario
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11 de mayo de 2012 | 12 hrs
escribe:

Existe en todos los idiomas algo equivalente a: nos llega altamente!! efectivamente, nos llega altamente quien se va o quien se queda en el gabinete; lo que intresa es que no se cometan mas errores de aficionados, y que se trate luego de tomar al pueblo peruano como si fueran estupidos con sus explicaciones y comunicados que dan pena y colera. Ya llego el momento que estos "profesionales de las armas" hagan su trabajo. No necesitan mas dinero, sino mas cerebro.

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Carlos Reyna Carlos Reyna