Han coincidido tres eventos cruciales: murió Muamar el Gadafi, Barack Obama anunció el retiro de Irak de las tropas de los EEUU, y el grupo armado vasco ETA informó que ha puesto fin a su lucha armada.
Esto podría suscitar miradas optimistas. “La ola de la guerra está retrocediendo”, ha dicho Obama al hacer su anuncio sobre Irak. Sin embargo, los tres eventos no van a tener el mismo efecto pacificador que todos quisiéramos.
Es posible que lo de ETA sí lleve a una vida más tranquila en las provincias vascas y en España misma. Aunque han ayudado ciertos líderes de la opinión pública europea y un mediador sudafricano, lo que ha llevado a ETA a dejar las armas es un proceso genuinamente vasco y español.
El repudio cada vez mayor de los propios vascos a sus acciones, los golpes que le asestaba la Policía a sus escuadras, pero sobre todo el hecho de que su principal apoyo político, la izquierda abertzale, se les apartara y comenzara a condenarlos, han sido los factores que permiten prever que lo de ETA será irreversible.
En cambio, la Libia pos Gadafi nace marcada por una violencia grotesca. A ella no solo han contribuido el extravagante tirano, sino sus opositores de dentro y de fuera. Los bombardeos aéreos de EEUU, Inglaterra y Francia, determinantes para su derrota, no convencen respecto a si tenían más interés en pacificar Libia o en recuperar el control de su petróleo. El país queda altamente dividido.
“Ahora tiene la oportunidad de decidir su propio destino”, ha dicho Barack Obama refiriéndose a Libia unas horas después de la ejecución de Gadafi. Ojalá los líderes norteamericanos, en particular los Bush, le hubieran dejado esa oportunidad a Irak antes de invadirlo y ocuparlo con distintos pretextos.
Luego de perder la vida de casi cinco mil de sus soldados y dilapidar un billón de dólares, los EEUU dejarán Irak con una resistencia que no terminaron de abatir, y con facciones políticas, étnicas y religiosas, que disputan no solo con su fe sino con armas en la mano. Eso, con todo el petróleo que hay allí, tampoco augura tanta armonía.
Al anunciar que sus tropas se van, Obama ha dicho “insistimos a otras naciones que respeten la soberanía de Irak”. Una manera de decir que bien podrían volver para garantizarla. Los vientos de paz no son igual de libres en todas partes.
