Ya aparecen los primeros presagios de una importante complicación económica para 2012. En noviembre pasado el crecimiento interanual fue de 4,95 %, una tasa importante pero también la menor de los últimos dos años.
Los optimistas aún pronostican que este año el Perú todavía crecerá a niveles cercanos al 7 %, pero podrían no estar sopesando el impacto que tendría la llamada desaceleración de la economía global.
De hecho, el menor crecimiento de noviembre se debió a tres factores fuertemente conectados a lo internacional: manufacturas, por una baja de la demanda externa, minería, e inversiones.
Y en la economía mundial no deja de aparecer un nubarrón tras otro. Este desfile de malas nuevas fue particularmente inquietante en estos últimos ocho días.
La banca de inversión está reportando cifras bastante malas. Goldman Sachs tuvo una caída del 58 % de sus ganancias en el último trimestre del año. Para este mismo trimestre JP Morgan cayó 23 % en sus ganancias. Y para todo el último año Citibank tuvo una caída del 11 % de sus ingresos netos.
Los problemas en la zona europea y una baja en la actividad comercial mundial en el último trimestre del 2011 estarían explicando estos problemas para los principales bancos de inversión en el mundo.
La zona europea no deja de acumular dificultades. Standard & Poor’s rebajó la calificación de la deuda de nueve países de la zona, entre ellos Francia y Austria, que solían estar entre los mejor calificados, y las ya problemáticas España, Italia y Portugal. Esta degradación significa que los países afectados tendrán que pagar más intereses a sus acreedores.
Como una reacción a los presagios poco motivadores, el último trimestre del 2011 también trajo consigo una baja en la demanda de petróleo. Esta baja ocurre por primera vez desde la crisis de 2008–2009. Es un dato que viene del mundo de la producción, y por eso es uno de los más inquietantes.
China, que es vista como la gran tabla de salvación para la economía mundial, y es actualmente para el Perú un socio comercial tan o más importante que los EE.UU., aún viene creciendo a altas tasas pero menores en comparación a los años precedentes.
El crecimiento chino fue de 8,9 por ciento en 2011, versus 10,4 en 2010. La desaceleración mundial también deja su huella en la producción y el comercio chinos. Su superávit comercial en 2011 aún fue gigantesco: 155 mil millones de dólares. Pero fue el menor de los últimos 6 años.
Para poder salir en auxilio del gran foco crítico europeo, el FMI, a través de Christine Lagarde, ha pedido a los países aportantes un fondo extraordinario urgente de unos 500 mil millones de dólares. Pero dos de los más importantes, EE.UU. e Inglaterra, son a la vez los más reacios.
Y mientras el Banco Mundial acaba de recordar a los países “en desarrollo” cuán vulnerables son frente a una inminente crisis, por aquí el supuesto más común es que estamos blindados.