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Chile. Novedades

Por Hugo Neira

Me he ido un tiempo a Europa por razones de salud, pero como para clínicas me esperan en febrero, viajamos un poco, nos detuvimos en Chile, un rato, lo suficiente para apreciar los primeros pasos de las elecciones generales. Este 17 de enero se volverá a votar, pero antes de abordar esas elecciones que me parecen enigmáticas, quisiera evocar una anécdota, acaso trivial pero que regresa obstinadamente a mi memoria. Con mi mujer, habíamos decidido hacer una vida corriente de santiaguinos, y para lo poco que hicimos, nos movimos en el sistema de transporte urbano llamado Transantiago, es decir, una combinación de metro y grandes buses. Extremadamente barato y veloz. Una tarde a uno en el que viajábamos, subió una joven madre con un niño en brazos y una niña, y además de lo bien cuidados y robustos que se veían, lucía en las manos un globo con propaganda del candidato Piñera. Fue la primera vez que vi la estrella que danza y el lema de “Súmate al Cambio”. Precisamente, en un bus del Transantiago, obra del cuarto gobierno de la Concertación.

Piñera, en efecto, resultó primero, con un 44,03%, sin evitar el balotaje pero lejos de Eduardo Frei, 29,62%, esto es, con más de un millón de votos de menos. Leyendo a los observadores internacionales, asombra que no faltara quien tomara ese resultado como un castigo electoral. Las cosas no son tan simples. Michelle Bachelet se va como la presidenta más popular que ha tenido la Concertación. El balance de su gestión ocupa los diarios, con una tendencia clara a aprobarla. En las encuestas, un récord histórico, 81% de aprobación. Una amiga nos dijo “la aprueban a ella, por ser sencilla, a la vez firme y cordial, y al hecho de que sea mujer”. Precisamente, un 15 de enero del 2006, Bachelet derrotó a Sebastián Piñera en segunda vuelta y hoy se va con todos los honores, pero como sostiene uno de los voceros de la Concertación, José Antonio Viera-Gallo “la popularidad de la Presidenta no es endosable a Frei”. Mi repregunta sería: ¿Y por qué razón?

El resultado de urnas ha sido dudoso, matizado. La verdadera sorpresa de estas elecciones, y que pesará en lo que ocurra el próximo domingo, es el voto recibido por el joven Marco Enríquez-Ominami, candidato independiente, hombre de la Concertación pero distante de la misma, con un 20%, un sabroso tercer bloque de l,379,219 de seguidores. Otra novedad son los comunistas.

Con Jorge Arrete, están de vuelta. Colocaron cinco diputados. Es la primera vez después de 1973. No es mucho pero se fueron a celebrar a un mercado popular. Pero no hay que hacer aritméticas tontas, sumando Frei, Enríquez, Arrete. No dan. En los votos del joven Ominami están los remisos de la derecha como de los partidos de la Concertación. ¿Por quién votarán los reacios a Frei y a Piñera? Esa es la incógnita. No es Chile después de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet, el país de los años de Pinochet, pero hay algo en el aire que no está en las propuestas.

En cuanto a Sebastián Piñera, senador y millonario que se empeña en ser presidente de Chile, es rico, sí, pero ni viene del pinochetismo, ni es hombre de rancia aristocracia familiar. Piñera es casi un “outsider”, ha hecho una campaña de grandes sonrisas, ha tratado a los chilenos como una gran familia, y asombrosamente va por delante. ¿Es el voto de la antipolítica como diría Martín Tanaka, o está vendiendo un sueño? Despierta sospechas, dice Pepe Auth, quien lo acusa de callar el disco duro de la derecha “achicar el Estado, desalentar los derechos sociales”. ¿Pesa tanto el deseo de ver otros rostros, otros estilos de gobierno? Al último minuto se habla de un repunte ideológico, el de Frei. Así concluye esta nota llena de interrogantes. Me gustaría saber qué dejaron de hacer los programas sociales de la presidenta Bachelet por la joven del bus del Transantiago para que llevase el rostro sonriente de Sebastián Piñera entre sus maternales manos.

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Hugo Neira Hugo Neira

Hugo Neira Samanez (Abancay, 1936). Realiza sus estudios escolares en el colegio fiscal Melitón Carbajal. Ingresa posteriormente a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a estudiar Historia, en que fue uno de los discípulos más apreciados del maestro Raúl Porras Barrenechea.

 

Escritor, periodista y ensayista, Neira finalizaría sus estudios de posgrado en Francia, donde obtuvo el grado de Doctor en Ciencias Sociales. Asimismo, el actual director de la Biblioteca Nacional ha desarrollado un gran número de publicaciones, consiguiendo además importantes reconocimientos internacionales.

 

En 1996, Neira aportó una amplia reflexión sobre nuestra problemática histórica. "Hacia la tercera mitad, Perú XVI-XX. Ensayos de relectura herética" es un libro que continuaba la tradición de los "Siete ensayos" o "Perú: problema y posibilidad", pero poniendo un mayor énfasis en el contexto internacional de nuestro proceso histórico.