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Adversidad y Utopía

Por: Ronald Gamarra

La terrible desgracia que ha devastado Haití, con millones de víctimas en diverso grado, más de cien mil muertos y el desplome de la institucionalidad estatal, es un caso extremo en el cual confluyen, junto al azar, hechos de la naturaleza y circunstancias de algún modo previsibles, responsabilidades humanas insuficientemente asumidas o culpablemente olvidadas.

Los terremotos son hechos de la naturaleza cuya fecha está librada al azar, pero sabemos que, tarde o temprano, se producirán. La experiencia humana ha llegado hace tiempo al punto de determinar con precisión las zonas sísmicas. En consecuencia, deberíamos estar preparados para prevenir la amenaza y conjurarla una vez ocurrida, pero no ocurre así. Es ahora el caso de Haití, pero fue y es también, entre nosotros, el caso de Pisco desde hace dos años. El olvido sistemático de las políticas preventivas a todo nivel contribuye decisivamente a convertir los fenómenos de la naturaleza en desbordadas tragedias humanas que se repiten.

Sucede lo mismo con respecto a otras eventualidades de riesgo que se dejan pasar con lenidad culpable, y se repiten y repiten produciendo sin cesar víctimas que podrían y deberían evitarse. Es el caso cotidiano de las muertes que se producen por miles en las pistas y carreteras peruanas y que se incrementan año tras año, sin que haya autoridad que asuma responsabilidad para liderar una solución efectiva y aún menos para responder por lo que ocurre.

En todo esto se resiente la falta de una comunidad empoderada, consciente de sus derechos y dispuesta a exigir de sus autoridades actuar con responsabilidad y auténtico liderazgo. Estas cosas ocurren sencillamente porque no hay comunidad democrática que ejerza adecuado control sobre gobernantes y autoridades en defensa de los derechos y la vida de las personas.

Por eso admiro, y no me canso de decirlo, a los familiares de las víctimas de Utopía. Porque ellos, a diferencia de la mayoría, no se dejan aplastar por la desgracia y tampoco se rinden ante la indiferencia de las autoridades. Ellos han decidido exigir el respeto a la vida que se arrebató a sus hijos por la negligencia culpable de unos comerciantes sin ética, apañados por autoridades inertes que prefieren mirar a otro lado. Que se les haga justicia es lo mínimo que merecen por no rendirse ante la adversidad ni la indiferencia.

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Ronald Gamarra Ronald Gamarra

Ronald Álex Gamarra Herrera (Lima, 1958) Estudió la carrera de Derecho y curso la maestría de Derechos con mención en Ciencias Penales y Militar Penal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Desempeñó, además, estudios de Desarrollo de Políticas de Defensa y Administración de Recursos en el Centro para Estudios Hemisféricos de Defensa en la Universidad Nacional de Defensa de Washington D.C, institución perteneciente al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, así en el Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), organismo perteneciente al sistema interamericano de derechos humanos con sede en Santiago de Chile.
Durante el gobierno de Alejandro Toledo fue Procurador Adjunto Ad-hoc de la República del Perú. Dirigió las investigaciones sobre corrupción y violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura de los años noventa, perpetradas por Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y Hermoza Ríos.
En el periodo 2008-2010 desempeñó la labor de Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. En el 2011 conformó el Equipo de Gobierno de Alejandro Toledo a la Presidencia de la República.
Actualmente, es catedrático de la facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y Director del Equipo de Incidencia en Derechos de IPRODES.