Defensa de la Defensoría

Por Ronald Gamarra

La Defensoría del Pueblo podría quedar acéfala y a la deriva en unos cuantos días al terminar el período de su actual titular, la doctora Beatriz Merino, quien ha cumplido una labor encomiable al frente de este organismo, que ha logrado perfilarse como un puntal indispensable en la defensa de los derechos de la ciudadanía. La labor de la doctora Merino cuenta con el reconocimiento y el respeto de tirios y troyanos. Sería entonces conveniente, por la salud de la democracia y la Defensoría del Pueblo, que continuase su gestión por un período más, tal como lo permite la ley.

No solo por haber cumplido a la altura de su cargo; también porque la continuidad prudente de las buenas gestiones –en el marco del estado de derecho– permite consolidar las instituciones. La gestión de la doctora Merino cumple con estas exigencias, a tal punto que no hay actualmente candidato que pueda pretender verosímilmente aspirar a sucederla. ¿Usted sabe de alguno? ¿Los partidos representados en el Congreso han propuesto alguna candidatura? Pues ya deberían haberlo hecho hace tiempo, a menos que pretendan improvisar a la hora nona.

¿Cuánto tardaría el Congreso en alcanzar la mayoría calificada de 80% que requiere un sucesor? Podrían pasar años, con el efecto previsible de inestabilidad y receso, de forzada hibernación, que la falta de titular ocasionaría en la Defensoría del Pueblo. Esto ya ocurrió con esta institución –¡durante cinco años, nada menos!– entre el 2000 y el 2005, maltratando de paso al doctor Walter Albán con un interinato de nunca acabar. A menos que se pretenda precisamente eso: neutralizar a la Defensoría, sacarla malamente del juego, anularla.

Debemos evitar que este organismo tan importante para la vida ciudadana sufra una solución de continuidad que lo paralice, privándonos de su acción y opinión, de su necesaria intermediación, de su fuerza moral en última instancia. Demasiadas veces hemos visto, en el Estado y la sociedad civil, cómo la frivolidad, la arbitrariedad y la cortedad de miras se imponen sobre las instituciones, descabezándolas, echándolas al garete, abandonándolas a la deriva por razones subalternas o incluso por capricho, sin mediar razón. Que esto no ocurra con la Defensoría del Pueblo.

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Ronald Gamarra Ronald Gamarra

Ronald Álex Gamarra Herrera (Lima, 1958) Estudió la carrera de Derecho y curso la maestría de Derechos con mención en Ciencias Penales y Militar Penal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Desempeñó, además, estudios de Desarrollo de Políticas de Defensa y Administración de Recursos en el Centro para Estudios Hemisféricos de Defensa en la Universidad Nacional de Defensa de Washington D.C, institución perteneciente al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, así en el Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), organismo perteneciente al sistema interamericano de derechos humanos con sede en Santiago de Chile.
Durante el gobierno de Alejandro Toledo fue Procurador Adjunto Ad-hoc de la República del Perú. Dirigió las investigaciones sobre corrupción y violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura de los años noventa, perpetradas por Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y Hermoza Ríos.
En el periodo 2008-2010 desempeñó la labor de Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. En el 2011 conformó el Equipo de Gobierno de Alejandro Toledo a la Presidencia de la República.
Actualmente, es catedrático de la facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y Director del Equipo de Incidencia en Derechos de IPRODES.