Garatea

Gastón Garatea es un ciudadano ejemplar. A sus 72 años de edad tiene una trayectoria larga y limpia de permanente servicio a los demás. Nunca buscó el beneficio, el poder ni el brillo personal, pero siempre cumplió con lo que entiende como un compromiso de vida cristiana. Es un hombre esencialmente modesto y estoico, a quien deben disgustarle estas líneas que elogian su calidad humana. Pero, igual, las escribo, porque se limitan a constatar lo ya demostrado con el testimonio de toda una vida.

Es sacerdote de toda la vida, integrante de la congregación de los Sagrados Corazones. Ha sabido vivir su religiosidad compartiendo los problemas de la gente sencilla. Ha sido cura obrero en lugares difíciles y extremos como la Tierra del Fuego, en el vértice austral del continente, y ha trabajado extensamente con los pobladores de nuestras barriadas. Ha sido y es docente, maestro de niños y jóvenes de toda condición social. Dejó una huella imborrable, junto con Hubert Lanssiers, en el colegio La Recoleta. Qué maestros de lujo.

En el 2001 aceptó el encargo de presidir la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, y durante varios años desempeñó este cargo, convirtiendo a esta entidad en un eje clave y precursor de la labor de inclusión social, contribuyendo a sembrar conciencia sobre esta tarea impostergable. En el mismo año el gobierno le nombró como uno de los doce integrantes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Son los dos únicos cargos públicos que ha desempeñado y lo hizo gratuitamente, con la más plena entrega.

Paradójicamente este sacerdote de trayectoria irreprochable, acaba de quedarse sin licencia para ejercer su ministerio por decisión del cardenal Cipriani. Sólo queda especular sobre el porqué de la sanción, pero no cabe duda que le pasan la factura por decir, en una entrevista, que el celibato “se ha extendido equivocadamente a todos los sacerdotes; está bien para los que viven en congregaciones como yo, pero no para los del clero secular que viven en sus casas”. O por aceptar la posibilidad de la unión de hecho de personas del mismo sexo.

No puede sorprendernos que sancione la libertad de pensar quien, como el cardenal, ha hecho de la intolerancia su bandera de guerra y desprecia los derechos humanos como “una cojudez”. Garatea es sólo uno más de los perseguidos por el Opus Dei. Con su arbitrariedad, Cipriani le da un lugar de privilegio al lado de Gustavo Gutiérrez, sacerdote admirado en el mundo, dentro y fuera de la iglesia Católica, pero igualmente impedido de ejercer en la diócesis de Torquemada.

No será entonces la primera vez que una pretendida sanción encierre dentro de sí, muy a pesar de quien la dispone, un homenaje involuntario a quien se quiere escarmentar. Esa condecoración que Garatea, por su modestia, no hubiese aceptado, finalmente le llega bajo la forma de este úkase.

Hay 4 Comentarios
Denunciar
13 de mayo de 2012 | 22 hrs
escribe:

Cierta vez un sacerdote , ante una queja por malas acciones de otro sacerdote, me tomó de los hombros y me dijo " En el Vaticano pasan muchas cosas ".......y se fué.

13 de mayo de 2012 | 22 hrs
escribe:

Seria oportuno que este Sr nos informara la verdad de la relacion de San Martin y el BCP. Eso si le interesa al pais y no lo que los Catolicos decidan dentro de sus fueros

13 de mayo de 2012 | 13 hrs
escribe:

Esa es la verdadera careta del Opus Dei, Cipriani es la herramienta politica camuflada que el imperialismo tiene a su favor en nuestro país, para hacer pasar el contrabando ideologico de la clase burguesa que se defiende con uñas y dientes ante las conquistas laborales, humnas del pueblo creyente y sano.

13 de mayo de 2012 | 10 hrs
escribe:

Ver a Cipriani encaramado en el poder eclesiástico católico me hace pensar que al poder acceden solo los inescrupulosos, ya sean cardenales, presidentes o funcionarios de los cargos altos

Enviar un comentario nuevo

Ronald Gamarra Ronald Gamarra

Ronald Álex Gamarra Herrera (Lima, 1958) Estudió la carrera de Derecho y curso la maestría de Derechos con mención en Ciencias Penales y Militar Penal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Desempeñó, además, estudios de Desarrollo de Políticas de Defensa y Administración de Recursos en el Centro para Estudios Hemisféricos de Defensa en la Universidad Nacional de Defensa de Washington D.C, institución perteneciente al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, así en el Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), organismo perteneciente al sistema interamericano de derechos humanos con sede en Santiago de Chile.
Durante el gobierno de Alejandro Toledo fue Procurador Adjunto Ad-hoc de la República del Perú. Dirigió las investigaciones sobre corrupción y violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura de los años noventa, perpetradas por Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y Hermoza Ríos.
En el periodo 2008-2010 desempeñó la labor de Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. En el 2011 conformó el Equipo de Gobierno de Alejandro Toledo a la Presidencia de la República.
Actualmente, es catedrático de la facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y Director del Equipo de Incidencia en Derechos de IPRODES.