Manuel Acosta Ojeda

 

La obra de Manuel Acosta Ojeda representa un logro artístico de la más alta calidad en nuestra música popular. Numerosas son sus canciones que, desde hace décadas, conmueven e iluminan como en el primer día. Son canciones que no envejecen con el paso de los años porque, como el vino, parecen vivir en estado de permanente maduración de matices y sabores, invitándonos a descubrirlos. Pertenecen a ese puñado de creaciones que dan intensidad y altura a nuestro arte.  

 

Acosta Ojeda es un creador que no se ha sometido a modas, veleidades ni servidumbres. Entre sus anécdotas jamás se contará que se vendiera por una canción ni que compusiera al servicio de ningún otro amo que su propia y libre inspiración. Su profundo respeto por el arte y por el pueblo que produce ese arte se refleja en su total lejanía de toda arrogancia y exhibicionismo. Entre sus pecados no están el conformismo ni el facilismo. Su vida es una ejemplar bohemia de creación, fraternidad y testimonio de arte. 

 

El gran tema de Acosta Ojeda es el amor. Un amor ecuménico, total, infinito; por el cual es capaz de afirmar con plena entrega: “Así como te quiero, / nadie podrá quererte; / ni siquiera tus hijos, / si algún día los tienes; / ni tus padres, ni tú misma; / nadie más que yo” (Así te quiero). En sus canciones, el amor ennoblece, purifica y da sentido a la vida, pues el ser humano se realiza en el amor: “Cariño, allí soy el dueño / es la única parte en que no manda Dios” (Cariño). Pero en Acosta Ojeda el amor no es de ningún modo posesivo ni egoísta: “Sé que te quieres ir, que mis amores / te han llegado a aburrir, mas no te riño. / Cansa el oro y también cansa el armiño / hasta la vida cansa: no, no llores” (Puedes irte). Tal vez por eso mismo, la ausencia del amor representa la mayor tragedia del hombre: “Se está muriendo el amor, / de frío de hambre y de guerra. / Se está muriendo el amor, / que había sobre la tierra” (Hay que salvar al amor).

 

El amor en Acosta Ojeda tiene por consecuencia un compromiso convicto y confeso con la lucha del ser humano por alcanzar la justicia y la felicidad, por eso afirma: “Ese día el hombre / será de color alma / y el odio arrepentido / querrá volverse amor. / Los niños tendrán risa, / los hombres tendrán paz; / Dios se volverá hombre / y así se quedará” (Canción de fe). Precisamente esta es la canción que escucho ahora, y pienso una vez más que en esta canción anida la fe serena que puede mover montañas.

 

Hay 4 Comentarios
Denunciar
29 de noviembre de 2011 | 14 hrs
escribe:

Un buen artículo Dr. Gamarra. Para un ícono trascendente de nuestras Culturas, frojador de belleza, por tanto de justicia, el maestro Manuel Acosta Ojeda.

26 de noviembre de 2011 | 06 hrs
escribe:

Muy buen articulo.
Gracias a Youtube lo podemos ver cantando el mismo sus canciones ó respondiendo a entrevistas. Siento mucho orgullo peruano de escuchar a un personaje que trasciende ¡¡¡

25 de noviembre de 2011 | 14 hrs
escribe:

Muy interesante artículo, vale escribir sobre este gran compositor. También es verdad que Manuel Acosta Ojeda tiene una gran sensibilidad social y si algo le indigna profundamente -como a todos- es la injusticia social y la corrupción de los gobernantes, cuando dice: "Sólo un delito es grave/la poreza/ser bueno casi siempre, es ser cobarde/ser honrado no es cierto, es un alarde/es el temor de hacer una bajeza/ningún dios vale más que la riqueza/la virtud como incienso en su altar arde/la voluntad más fiel hoy o mas tarde/le inclinará rendida la cabeza." (ORO Y VIRTUD)
Un abrazo

25 de noviembre de 2011 | 13 hrs
escribe:

Le falto al Dr. Gamarra decir que tambien le compuso y canto a DIOS y la NATURALEZA en aquel Vals 'En a agonia roja de un atardecer/ Se entristece la sombra y la flora desmaya/...../En el espejo se miran las fieras al beber/ La timida gacela se incrustra entre la fronda/ Y lagrimea el sause cumpliendo su deber/ La sirena se peina su cabellera blonda/ Al pie de la cascada invitando a querer/ Y en el oceano el Sol, cada vez mas se ahonda/(EN UN ATARDECER) Tremenda cancion llena de poema y melodia por la naturaleza.
Gracias Dr. Gamarra por recordarnos a los peruanos que tenemos aun grandes compositores vivos que saben transformar la inspiracion en poemas y mas aun darles melodia. Manuel Acosta Ojeda es uno de ellos, como lo fue en su momento Alcides Carreno Blas.
Un saludo.

Enviar un comentario nuevo

Ronald Gamarra Ronald Gamarra

Ronald Álex Gamarra Herrera (Lima, 1958) Estudió la carrera de Derecho y curso la maestría de Derechos con mención en Ciencias Penales y Militar Penal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Desempeñó, además, estudios de Desarrollo de Políticas de Defensa y Administración de Recursos en el Centro para Estudios Hemisféricos de Defensa en la Universidad Nacional de Defensa de Washington D.C, institución perteneciente al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, así en el Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), organismo perteneciente al sistema interamericano de derechos humanos con sede en Santiago de Chile.
Durante el gobierno de Alejandro Toledo fue Procurador Adjunto Ad-hoc de la República del Perú. Dirigió las investigaciones sobre corrupción y violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura de los años noventa, perpetradas por Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y Hermoza Ríos.
En el periodo 2008-2010 desempeñó la labor de Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. En el 2011 conformó el Equipo de Gobierno de Alejandro Toledo a la Presidencia de la República.
Actualmente, es catedrático de la facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y Director del Equipo de Incidencia en Derechos de IPRODES.