No olvidar la salud mental

Por Ronald Gamarra

La salud mental es un aspecto fundamental de la salud que no se subraya lo suficiente. Sea que no se tiene conciencia debida de lo que significa, o porque no circula suficiente información, o porque pesan demasiados tabúes y prejuicios al respecto, el hecho es que se tiende a soslayar y subestimar el impacto de los problemas de salud mental en la vida de cada persona y de la sociedad. El suicidio reciente de una adolescente en el local de su propia escuela y en la vecindad de sus compañeras debería alertarnos sobre la desesperación y soledad que rodean a quienes padecen enfermedades indebidamente menospreciadas como la ansiedad y la depresión.

Los prejuicios juegan un rol particularmente negativo pues, a menudo, los problemas de salud mental ni siquiera se reconocen como una realidad. Muchos piensan, y lo dicen, que los problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión y otros, son solo debilidades del carácter. No admiten que puedan representar una enfermedad que exige atención especializada. Igualmente numerosos son quienes creen que estas son “enfermedades de la burguesía” –es decir, fruto del ocio y el engreimiento– y que ellas no existen en los sectores populares porque los pobres “no pueden darse el lujo de deprimirse”.

Cuán equivocados están quienes piensan así. No saben, o no quieren ver, que la gente que padece problemas de salud mental auténticos y no fingidos vive cada día enfrentando la vida como si fuera el último, y para muchos, efectivamente, puede ser el último: la tasa de suicidios en curva ascendente es prueba de ello. Y aquello de que los pobres no sufren ansiedad o depresión es un mito cruel: la diferencia es que casi siempre los pobres deben enfrentar su padecimiento sin posibilidad de ayuda médica e, incluso, sin que nadie, ni siquiera su entorno familiar, reconozca que sufren y que su sufrimiento tiene una definición en la literatura médica.

El nuevo gobierno debe retomar el impulso que el Estado tuvo hace algunos años cuando se elaboró el Plan Nacional de Salud Mental y ponerlo entre sus prioridades, para avanzar en medidas concretas que den la posibilidad de lograr atención a quienes carecen de ella, que representan enormes sectores en nuestro país, así como alentar la comprensión y el apoyo de la comunidad. La buena noticia es que en las últimas décadas la medicina psiquiátrica y la psicología han avanzado enormemente en el desarrollo de terapias y medicamentos. El desafío es poner estos progresos al alcance de las personas que los necesitan.

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Ronald Gamarra Ronald Gamarra

Ronald Álex Gamarra Herrera (Lima, 1958) Estudió la carrera de Derecho y curso la maestría de Derechos con mención en Ciencias Penales y Militar Penal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Desempeñó, además, estudios de Desarrollo de Políticas de Defensa y Administración de Recursos en el Centro para Estudios Hemisféricos de Defensa en la Universidad Nacional de Defensa de Washington D.C, institución perteneciente al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, así en el Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), organismo perteneciente al sistema interamericano de derechos humanos con sede en Santiago de Chile.
Durante el gobierno de Alejandro Toledo fue Procurador Adjunto Ad-hoc de la República del Perú. Dirigió las investigaciones sobre corrupción y violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura de los años noventa, perpetradas por Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y Hermoza Ríos.
En el periodo 2008-2010 desempeñó la labor de Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. En el 2011 conformó el Equipo de Gobierno de Alejandro Toledo a la Presidencia de la República.
Actualmente, es catedrático de la facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y Director del Equipo de Incidencia en Derechos de IPRODES.