No a Sendero

¿Recuerdan cuando Sendero Luminoso prohibía a la gente participar en las elecciones y mataba a quienes participaran en ellas como candidatos o incluso a quienes encontraban con el dedo entintado en las zonas donde ellos campeaban? Para Sendero, votar era un crimen; elegir, una abominación; presentar una candidatura, traición. La participación en un proceso electoral la castigaban con la muerte. Recordemos que su primera acción armada fue precisamente para destruir el material electoral en la comunidad de Chuschi, en la víspera de las elecciones generales de 1980.

Fue todo un manifiesto auroral de su desprecio letal por la democracia. Es imposible olvidar el atentado contra el doctor Domingo García Rada cuando presidía, precisamente, el Jurado Nacional de Elecciones. El asesinato del alcalde de  Huamanga Fermín Azparrent Taype, militante de Izquierda Unida, en 1989. El asesinato del alcalde de Pachacámac Paul Poblet, autoridad precursora en la defensa de la ecología. El asesinato de María Elena Moyano, teniente alcaldesa de Villa El Salvador. Son innumerables las personas asesinadas cruelmente simple y llanamente por ejercer la democracia que Sendero abomina por concepción y doctrina.

Sendero siempre ha rechazado visceralmente la democracia porque, en su concepción, sólo el partido senderista, encarnado en su jefe Abimael Guzmán, tiene derecho exclusivo a decidir en todo orden de cosas y sin consultar a nadie. Inclusive sobre la vida o la muerte de la gente, como lo testimonian miles de cadáveres regados en su camino. Sólo el partido lo decide todo, sólo el presidente Gonzalo lo dirige todo. Esa es su concepción fundamental. ¿Ha cambiado repentinamente esta concepción? Es evidente que no. Abimael Guzmán sigue siendo el centro de su cosmovisión, el punto de partida y de llegada de todo lo que dicen y hacen. Eso no ha cambiado un ápice.

La incursión “democrática” que hoy pretenden a través del Movadef sólo es una táctica obligada por la prisión de su jefe y su liderazgo, responsables de crímenes de lesa humanidad, a quienes pretenden liberar mediante una amnistía general, abiertamente inescrupulosa e inmoral, de la cual se beneficiarían todos los que han cometido crímenes contra los derechos humanos. Así pues, terminan reconociendo abiertamente su fraternidad y solidaridad profunda con el grupo Colina, con Martin Rivas, Montesinos y otros que, como ellos, practicaron el más descarnado desprecio a la vida de los demás.

Pues bien, ahora ellos quieren inscribir su organización ante el JNE y competir alegremente y en igualdad de condiciones con quienes, en otras circunstancias, hubieran merecido para ellos nada más que desprecio y un tiro en la sien. ¿Acaso puede un demócrata olvidar sin más la trayectoria letal de Sendero sin sentirse un traidor a la memoria de tantas víctimas? Imposible. Sendero mismo marcó en su momento una línea indeleble, imposible de franquear, con la sangre derramada de miles de peruanos.

Hay 2 Comentarios
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03 de febrero de 2012 | 22 hrs
escribe:

NO TE ENTIENDO,defiendes a un terrorista indefendible del MRTA,TAMBIEN DEFENDISTE AL camarada comanche ERNESTO CASTILLO PAEZ,Y DICES NO AL TERRORISMO,DOBLE DISCURSO.SOLO ESTA DEMOSTRANDO SER UN MERCENARIO DE LOS DERECHOS HUMANOS,POR ESO NADIE VOTO POR TI Y NUNCA SERAS ELEGIDO,POR QUE LA VOZ DEL PUEBLO ES LA VOZ DE DIOS,VIVCA EL PERU Y SU DEMOCRACIA.

22 de enero de 2012 | 20 hrs
escribe:

Honremos a cada una de las víctimas de las crueles matanzas perpetradas por sendero luminoso. Digamos no al olvido, no a la amnistía, no a la participación del pensamiento gonzalo en ningún movimiento político.

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Ronald Gamarra Ronald Gamarra

Ronald Álex Gamarra Herrera (Lima, 1958) Estudió la carrera de Derecho y curso la maestría de Derechos con mención en Ciencias Penales y Militar Penal en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Desempeñó, además, estudios de Desarrollo de Políticas de Defensa y Administración de Recursos en el Centro para Estudios Hemisféricos de Defensa en la Universidad Nacional de Defensa de Washington D.C, institución perteneciente al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, así en el Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), organismo perteneciente al sistema interamericano de derechos humanos con sede en Santiago de Chile.
Durante el gobierno de Alejandro Toledo fue Procurador Adjunto Ad-hoc de la República del Perú. Dirigió las investigaciones sobre corrupción y violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la dictadura de los años noventa, perpetradas por Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y Hermoza Ríos.
En el periodo 2008-2010 desempeñó la labor de Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. En el 2011 conformó el Equipo de Gobierno de Alejandro Toledo a la Presidencia de la República.
Actualmente, es catedrático de la facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y Director del Equipo de Incidencia en Derechos de IPRODES.