Por Augusto Álvarez Rodrich
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¿Alguien será responsable del papelón en Canal 5?
El papelón del gobierno en su afán por capturar Panamericana TV con la excusa de la deuda tributaria reveló su escasa convicción por la prensa libre y ahondó el desprestigio de instituciones fundamentales como la Sunat y el Poder Judicial.
La estatización fue ‘vendida’ como una buena intención, ajustada a ley, para cobrar una deuda enorme, expulsar a Genaro Delgado Parker (GDP) de Panamericana TV, e impedir que Ernesto Schütz Landázuri retomara el ‘canalazo’.
Todo era mentira. El procedimiento estaba tan al borde que se volvía ilegal, pero la pronta defenestración de Pablo O’Brien fue la clave para revelar la verdadera intención de controlar el medio. Ayer eso fue claro para todos, empezando por Alberto Cabello, quien renunció para no prestarse a la criollada.
La contratación de O’Brien fue una jugarreta para negociar su cabeza a cambio de mantener el privilegio. Lo insólito no es el estilo de GDP de hacer negocios y dinero, sino la impunidad otorgada por la mayoría de gobiernos, como los de Alejandro Toledo y Alan García, a cambio de ‘buena prensa’.
El papelón que empezó el lunes se cayó ayer dejando varios heridos graves. Uno es el presidente del Poder Judicial, quien acabó envuelto como el que apuraba el entuerto.
Otro, el jefe de la Sunat, quien se ha debilitado mucho pues aceptó una leguleyada para satisfacer la voracidad mediática del gobierno, mientras que alguna responsabilidad política les alcanzará a los titulares del MEF y del MTC. Lo positivo es que se retrocedió para ir por el camino correcto del Indecopi.
En los medios, lo ocurrido también es penoso pues agrava su baja credibilidad al dejar la sensación –por la culpa de unos sinvergüenzas– de que una práctica de adulación/chantaje de ‘sus’ periodistas otorga un tax-free envidiable. La defensa de Jessica Tapia al veto a un reportaje de GDP será histórica: “El dueño del canal tiene el derecho de comprar el papel higiénico del grosor que quiera para limpiarnos el culo”.
Asimismo, se desnuda el poco respeto del gobierno por la prensa libre. El presidente García se llena de proclamas por ella, pero con un estudiado estilo de seducción con zanahoria y garrote, acaba envolviendo a algunos propietarios de medios y determinando –como con los candidatos presidenciales– qué periodistas continuarán y cuáles se irán. Pero en el caso de Panamericana lo hicieron con tanta torpeza que se le vio el fustán censor, la boina chavista.
Finalmente, ¿quién fue el aprendiz de ‘Doc’ Montesinos que diseñó y actuó como operador político de este papelón colosal, de esta chambonada singular, que ha dejado tan mal parado al gobierno? ¿Alguien asumirá la responsabilidad o, suave nomás, no pasa nada?
