Por Augusto Álvarez Rodrich
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Un acto de heroísmo militar, doce años después.
Un día como hoy, hace doce años, las Fuerzas Armadas peruanas realizaron una de las acciones militares más importantes de su historia, y dieron un ejemplo internacional en rescates cuando sus miembros arriesgaron sus vidas para liberar a los rehenes que se encontraban en la embajada del Japón que había sido capturada por un comando terrorista del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
Ese día, el 22 de abril de 1997, a las tres y veintisiete de la tarde, poco después de que el marino y rehén Luis Giampietri informara a sus contactos externos, desde el interior de la embajada y mediante un micrófono oculto, que se habían cumplido las condiciones propicias para el inicio del rescate –que los terroristas estuvieran en el primer piso de la residencia, jugando fulbito–, se puso en marcha el histórico operativo después conocido por todos como ‘Chavín de Huántar’.
Fue una operación valiente y heroica de las Fuerzas Armadas del Perú, que logró el rescate de 71 rehenes, pero, desgraciadamente, se produjo –en medio del tiroteo– el fallecimiento del magistrado y rehén Carlos Giusti Acuña, así como de dos miembros del operativo, el comandante EP Juan Alfonso Valer Sandoval y el teniente EP Raúl Gustavo Jiménez Chávez. También resultaron heridos catorce miembros de las fuerzas del orden y ocho rehenes.
Asimismo, fallecieron los catorce terroristas del MRTA que habían incursionado en la embajada más de cuatro meses antes. La versión oficial fue que ellos murieron en el enfrentamiento de rescate con las fuerzas del orden, lo cual hubiera sido comprensible en una acción militar de esta naturaleza.
Sin embargo, el testimonio de un diplomático japonés, además de la investigación periodística de Umberto Jara sobre ese hecho –‘Secretos del túnel’–, permitió comprobar que varias de esas muertes ocurrieron como consecuencia de una ejecución extrajudicial, una vez culminado el operativo, a cargo de un pelotón clandestino que ingresó a rematar a los terroristas. Dicho grupo estaba al margen del operativo militar oficial y dependía de Vladimiro Montesinos a través de secuaces suyos como el coronel Roberto Huamán Azcurra.
Esto no debe impedir el reconocimiento del tremendo valor y heroísmo demostrado por un grupo de 142 comandos de la ‘Patrulla Tenaz’ de las Fuerzas Armadas para enfrentar una situación extrema que, durante los 126 días de cautiverio en la residencia del embajador del Japón, también tuvo de rehenes a todos los peruanos. Por ello, en este aniversario de ese hecho, es oportuno recordar que el país les debe un sincero agradecimiento por su entrega generosa.
