Por Augusto Álvarez Rodrich
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Unidad en el diferendo limítrofe con Chile.
El embajador Allan Wagner presentará hoy, ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la memoria que sustenta la posición del Perú sobre la delimitación marítima con Chile, un asunto que –a diferencia de muchos otros– requiere una sólida unidad entre todas las fuerzas políticas.
Con frecuencia se escuchan llamados a “la unidad de todos los peruanos”. Sin ir muy lejos, al 2009 el gobierno lo ha denominado “el año de la unión nacional frente a la crisis externa”. A primera vista, parece conveniente esta confluencia de opiniones. En realidad, no lo es tanto.
Es decir, la unidad no tiene por qué ser necesariamente útil en todos los temas. Los países también necesitan confrontación de ideas como expresión de una sociedad viva que tiene matices y no es monocorde. Y lo ideal sería que existieran mecanismos e instituciones que permitan, sobre la base de las diferencias, construir consensos que hagan viable al país.
Por eso, a veces hay que sospechar de esos llamados a la unidad que suelen lanzar los gobiernos y que, con frecuencia, solo son excusas para evadir la crítica y la confrontación de ideas que es indispensable en una democracia y que, más allá del calor de los debates, debiera contribuir a mejorar la calidad y efectividad de las políticas públicas.
El presidente Alan García, como su antecesor Alejandro Toledo, a veces abusa de este ardid. Ayer en Tarapoto, por ejemplo, no me pareció que el jefe de Estado se refiriera como “llorona” específicamente a Lourdes Flores sino a todos los ‘precandidatos’ que lo critican.
Está mal, en este sentido, que el presidente se la pase diciendo que los que critican a su gobierno son antipatriotas que buscan el interés particular y no el de la nación.
Debería ser menos arrogante y prestarle más de ‘oído a la música’ pues algunos cuestionamientos de sus rivales políticos podrían serle, eventualmente, de utilidad. O, al menos, podría recordar que él, como opositor, puede ser una tortura china que, en el caso de Toledo, lo puso contra las cuerdas al solicitar su vacancia de la Presidencia.
Pero así como los disensos pueden ser útiles en una democracia, hay algunos temas en los que es crucial la unidad política. Es el caso, sin duda, de la posición del Perú ante la Corte de La Haya en el diferendo limítrofe con Chile.
Estos consensos no son automáticos: deben ser construidos con el liderazgo del gobierno. Por ello, es de mucha utilidad la ronda de reuniones realizada por Torre Tagle con los principales líderes políticos del país. En este tema sí es crucial estar todos bien unidos.
