La importancia de invertir en la gestión de riesgos.
Cuando el país vuelve a sufrir los efectos que un conjunto de peligros como inundaciones, huaicos, sequías o sismos producen sobre la infraestructura, surge la pregunta de cómo evitar que estos riesgos se conviertan, efectivamente, en desastres.
El Programa de Agua y Saneamiento del Banco Mundial estimó el impacto del terremoto del 2007 en Cañete, Chincha, Pisco e Ica en los sectores de agua potable y saneamiento.
Es un hecho que podría generarse un importante ahorro para el país si las empresas prestadoras de servicios de saneamiento (EPS) efectuaran, por un lado, un mantenimiento regular de la infraestructura de agua potable y saneamiento y, por el otro, si practicaran gestión de riesgo.
¿Cuál ha sido este impacto económico? El estudio concluye que el sismo generó daños por S/.84 millones en el sistema de agua potable y saneamiento de las provincias afectadas.
Si las EPS hubiesen mantenido apropiadamente sus sistemas de agua potable y saneamiento, el valor estimado de los daños hubiese sido 5.9 menor, y se habría ahorrado S/.64.2 millones. Asimismo, las EPS del sur chico habrían ahorrado S/.74.4 millones en costos por la reposición del sistema al estado previo al terremoto.
En el caso de los hogares, el terremoto implicó que, solo en Ica, cada hogar tuvo que gastar 4% de sus ingresos semanales en abastecerse de agua a través de camiones cisterna.
Además, los hogares habrían gastado entre S/.50 y S/.60 semanales en cuidar su salud. Considerando el tiempo de prevalencia de las enfermedades, este gasto –solo en la zona de estudio– equivaldría a todo el gasto ejecutado por el gobierno central en el sector salud de Ica en 2007.
El efecto del sismo sobre las empresas privadas también fue importante: 25% de los empresarios sostuvo que los daños en los servicios de agua potable y saneamiento tuvieron un impacto mayor en sus negocios que el daño en otros servicios.
Además, al menos 60% de las empresas encuestadas tenía planes de inversión antes del sismo que, a causa del desastre, paralizaron o retrasaron dichos proyectos.
Estos daños pudieron haber sido dramáticamente menores si se hubiera invertido, antes del desastre, en rehabilitar o mantener la infraestructura de agua y saneamiento existente.
Si este gasto se hubiera hecho, por ejemplo, el principal puente de la ciudad de Arequipa no estaría hoy por colapsar, o las casas de sus zonas urbanas no estarían inundadas por los desagües como están ahora, con nula capacidad de respuesta de la EPS.
La conclusión es obvia: es crucial invertir en la gestión de los riesgos de desastres. ¿Qué ha hecho el gobierno actual respecto de la aplicación de la reciente ley de gestión de riesgos?
