Por Augusto Álvarez Rodrich
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El hecho de que la encuesta nacional urbano-rural de Ipsos-Apoyo que se divulgó ayer no trajera mayores novedades frente al mes previo, constituye una pésima noticia para Luis Castañeda, quien al constatar que el tiempo se acorta y su candidatura todavía no repunta, está siendo víctima de un ataque de nervios que también está afectando a su padrino y promotor, el presidente Alan García.
Alejandro Toledo sigue adelante con 28%, seguido de Keiko Fujimori (21%) y Luis Castañeda (17%), a quien ahora Ollanta Humala le pisa los talones al haber crecido cuatro puntos y llegar a 14%, es decir, a solo tres del conflictuado ex alcalde. También se confirma que Pedro Pablo Kuczynski (6%) no levanta.
Dicho resultado, a solo cuarenta días de la elección, constituye un motivo de preocupación evidente para el presidente García y su candidato Castañeda, y los ha empujado a ambos a recurrir a la mentira artera a través de dos líneas de acción.
La primera es desprestigiar a Ipsos-Apoyo porque les ha traído la mala noticia de que Humala se le ha acercado tanto a Castañeda que, con la viada que lleva, podría llegar a pasarlo.
García puso la voz cantante en el esfuerzo difamador y, un día antes de que salga la encuesta, advirtió que “manipular información, inflar encuestas, es muy malo porque realmente significa burlar la voluntad popular”. Esto ocurre luego de que el JNE retrocediera en su intento de favorecer al gobierno con una maniobra para impedir el trabajo de las encuestadoras.
Servida la cancha por García, anteayer aparecieron Isaac Mekler y Castañeda a denunciar, sin más fundamento que su palabra, es decir, nada serio, una manipulación de las encuestas.
Lo que también le debe molestar mucho al presidente García de la encuesta de Ipsos-Apoyo es que registra una nueva caída en la aprobación a su gestión. Ahora está en solo 26%, nada menos que nueve puntos menos que en octubre pasado. La principal explicación de ello es la profunda imagen de corrupción que proyectan él y su gobierno ante la población.
La segunda línea de reacción del dúo dinámico García-Castañeda frente al escenario complejo que enfrentan es sacar otra mentira con su encuestadora ‘Y Dice Alan’, la cual pretenden usar como Prozac para su estado al borde de un ataque de nervios, junto con el ‘van bien, muchachos, van bien’ con que los arengan sus medios aliados.
La encuestadora bamba y los medios mentirosos pretenden hacer creer que hay un ‘empate técnico’ entre Toledo (26%) y Castañeda (24%), y que la aprobación de García está en 37%.
Estas dos mentiras son indicios peligrosos de que el presidente García podría estar metido en una maniobra para alterar el proceso electoral en estos cuarenta días que quedan. Cuidado.
