Por Augusto Álvarez Rodrich
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La débil acusación a la congresista Rosario Sasieta.
Hizo bien la Comisión de Ética al abrirle una investigación a la congresista Rosario Sasieta por su viaje a ‘las Europas’ pues –al menos por lo mostrado hasta el momento– no se percibe una falta que justifique el escándalo y, por tanto, le convendría recibir un ‘salvoconducto’ que lo confirme, pero no se puede dejar de advertir que estamos entrando a un territorio comanche, lleno de cortinas de humo, donde el periodismo decente debe moverse con sagacidad para no ser embaucado por fines subalternos.
El programa televisivo ‘Día D’ denunció a Sasieta de haberse ido a Barcelona y Venecia, en setiembre de 2008, a hacer turismo durante los días de licencia remunerada que le otorgó el Congreso, y sazonó la acusación –seguramente para apuntalar el rating– con la mención de su participación en una boda gay y la insinuación malera, por no fundamentarla, de una relación lésbica con la artista Paula Marijuán.
De paso, es lamentable que algunos medios insistan en meterle contenido gay a las denuncias para potenciar su impacto. Tan lamentable como la ‘revelación’ reciente del cardenal mexicano de que “los homosexuales y transexuales no entrarán jamás al reino de los cielos”. Hasta donde se sabe, gays sí existen mientras que del cielo todavía nadie puede dar prueba contundente pero, si existiera, y la admisión se rigiera con criterios de justicia y ética, este curita mexicano no podría ser admitido.
Volviendo al supuesto pecado de la bullanguera congresista Sasieta, y salvo que el domingo que viene ‘Día D’ aporte mayor evidencia, yo veo acá más escándalo que sustancia. Por ello, sería conveniente que los miembros de la Comisión de Ética estudien el caso y fallen cuanto antes sobre una denuncia periodística ‘debilonga’ que, por ello, tiene efectos negativos.
Además de mellar innecesariamente una honra si se llega a comprobar que Sasieta no cometió una falta, se afecta más la credibilidad del Congreso con acusaciones no bien fundamentadas. Si hay delito, que se denuncie sin dudar, pero sospecho que hay algunos interesados en debilitar, con inventos, al Parlamento. Asimismo, una acusación débil le resta confianza al valor de la denuncia periodística, la cual es fundamental en un país donde las instituciones anticorrupción operan tan mal.
Esto puede deberse a la lucha desenfrenada por el rating de los domingos por la noche pero no se debe descartar que la haya elaborado algún ‘grupo de interés’. Desde la cucufatería molesta por las importantes leyes sobre divorcio y familia promovidas por Sasieta, hasta los que se mueren por desviar la atención para que pase piola el tremendo escándalo por la relación promiscua establecida por esa cosa tan rara y sinuosa que es ‘Alias’ Peruanas con distintas instancias estatales y políticas del país.
