Por Augusto Álvarez Rodrich
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Opinión pública y condena a Fujimori: sin trampa
La encuesta nacional de Ipsos-Apoyo publicada ayer en El Comercio es una respuesta contundente a la intención tramposa de dejar la impresión de que la mayoría está en desacuerdo con la condena a Alberto Fujimori por violar derechos humanos.
Dicha encuesta lo desmiente y ratifica una tendencia antigua sobre el papel de Fujimori que se resume en que alrededor de dos tercios tienen una actitud negativa hacia él y un tercio una posición que es –con distintos grados– positiva.
Esta encuesta preguntó específicamente por “la opinión sobre el fallo que condenó a Fujimori a 25 años de cárcel por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta”. La respuesta:
26% cree que es culpable y que debieron condenarlo a más de 25 años.
19% cree que es culpable y que es correcta la pena de 25 años decidida por el tribunal.
25% cree que es culpable pero que debieron condenarlo a menos de 25 años, principalmente –según la misma encuesta– “porque debió tomarse en cuenta como atenuante que el Perú estaba en guerra contra el terrorismo y que en una guerra siempre se cometen excesos”.
27% cree que Fujimori debió ser declarado inocente de los crímenes.
En resumen, según la encuesta de Ipsos-Apoyo, 70% cree que Fujimori es culpable, 27% inocente, y 3% no precisa. A diferencia, a solo dos días de la sentencia, se quiso sorprender a los peruanos con una encuesta de CPI, presentada en portadas estridentes, donde 59.4% estaba en desacuerdo con la condena a Fujimori y 36.2% de acuerdo.
Eso era falso y respondía a una agrupación amañada de las respuestas y a una difusión tendenciosa de las mismas orientadas a dar la sensación de que Fujimori era inocente.
Una lectura precisa de las propias cifras de CPI concluye que 69% cree que se le debió condenar, 26.2% absolver, y 4.8% no precisa. Compare usted mismo este resultado con el de Ipsos-Apoyo y constatará que son casi idénticos.
La diferencia radica en la manera en que la encuestadora y algunos medios difundieron la información, con la obvia intención de pasar gato por liebre y hacer creer que, para la mayoría, Fujimori es inocente, lo cual vino acompañado de un alud de editoriales en esa dirección.
Estas trampas desprestigian profundamente al periodismo y a las encuestas. ¿El Consejo de la Prensa Peruana y Apeim invocarán a algunos de sus asociados a actuar con ética, o se convertirán –con su silencio– en cómplices de esta pachanga indecente?
