Qué hacer mientras se desentrampa el proyecto.
Quizá al gobierno le convenga bajarle la notoriedad a Minas Conga como cuello de botella de toda la inversión privada del lustro pues, como se están manejando las cosas, lo m
Por un lado, como se ha comentado en esta columna, para desdicha de los ayayeros del premier, Óscar Valdés erró al plantear el proceso de ‘diálogo’ sobre Conga con un estilo prepotente que al inicio exhibió con arrogancia y que, ahora que se siente contra las cuerdas, arrinconado políticamente, ha empezado a camuflar con un súbito interés de apertura.
Dicho interés por el diálogo lo expresa, sin embargo, con un estilo donde él decide qué es lo bueno, lo malo, qué se discute, cuándo, cómo y “sobre la base de los intereses del país”, un asunto que –no faltaba más– lo define y establece él mismo.
Pero si ese es el estilo del premier, en el otro lado de la mesa, en el de las autoridades de Cajamarca, la perspectiva es igualmente absurda por la intolerancia que se exhibe.
Es el caso del presidente regional Gregorio Santos, quien, en el extremo de la irresponsabilidad, ha lanzado una afirmación que implica, en la práctica, una amenaza a los peritos contratados por el gobierno central para evaluar el proyecto de Conga y que resulta, sin duda, inaceptable en la principal autoridad de la región. “No puedo dar garantías en algo que no he participado; eso le corresponde decir a las autoridades, porque nadie ha convocado a nadie ahí”, señaló .
Una interpretación como esa constituye una expresión del clima de intolerancia que se ha construido en algunas zonas de Cajamarca alrededor del tema de Conga. Son condenables, por ejemplo, las graves amenazas a la libertad de expresión en Celendín al periodismo que tenga algún indicio de crítica a los opositores de Conga, según ha reportado Ipys.
En este contexto, poco ayuda la percepción de proyecto en el ámbito político, incluso en el más allegado al gobierno. Ayer, por ejemplo, el presidente del Congreso, Daniel Abugattás, afirmó que Yanacocha “es la mina más desacreditada del Perú por incumplimiento de responsabilidad social y de protección de medio ambiente”.
Como van las cosas, va a ser una lástima la postergación de un megaproyecto de casi US$5 mil millones de inversión, y es probable que desentramparlo requiera rostros más dialogantes que los de Valdés y Santos.
Mientras tanto, el gobierno debería fortalecer la idea de que en el panorama inversor peruano hay más vida fuera de Conga, que las oportunidades de inversión son mucho más amplias y posibles que este proyecto, por más importante que éste sea.
