Alan García sigue flirteando al fujimorismo
Si Alan García no fuera Alan García, se podría decir que fue un error producto del acaloramiento de una entrevista pero, en su caso, sería casi un agravio pensar en la posibilidad de que él dé puntadas sin hilo.
El ex presidente García aprovechó una entrevista en Univisión con el periodista Jorge Ramos –el mismo a quien el entonces presidente electo Ollanta Humala no supo responderle si iría a la reelección– para ‘revelar’ que, hace unos meses, planteó un poco ortodoxo indulto al alimón para beneficiar a Alberto Fujimori.
Esto fue lo que dijo García ante un canal de Miami: “Lo conversamos cuando él ya estaba elegido, en Palacio de Gobierno, y le dije: ‘Salgamos los dos y tomemos esta decisión. Para mí es difícil hacerlo al final del gobierno. Me parece un golpe bajo al nuevo gobierno, y para usted es difícil hacerlo comenzando. Si lo hacemos los dos y convencemos al país, lo haremos de acuerdo con la situación de salud del señor (Fujimori)”.
Ayer, el ex presidente García difundió una nota de pretensión rectificadora para sostener que él no había dicho lo que quedó claro que sí había dicho. Ahí está el video.
Dado que el indulto constituye una prerrogativa presidencial, pero de solo un presidente, no quedó claro quién de los dos firmaría el histórico documento. García reveló en la entrevista que la respuesta de Humala fue que ‘ya conversarían del tema’, lo que en ese estilo muy peruano de no decirte que no pero tampoco que sí, significa que no había mucho interés.
Debe recordarse en este contexto que, poco después de esa reunión, el entonces vicepresidente electo Omar Chehade cometió una infidencia al revelar que en esa cita en Palacio –en la que él participó al igual que Marisol Espinoza– sí se había hablado del indulto para Fujimori. Pero inmediatamente fue desmentido como corresponde en este tipo de circunstancias.
Parece evidente, por lo dicho, que ni Humala ni García están mayormente interesados en un indulto a Fujimori salvo que se presenten las circunstancias médicas inobjetables.
Humala, porque no tiene mucho por ganar con esa decisión salvo, por un tiempo, la buena onda del fujimorismo en el Congreso, pero eso tendría un horizonte corto.
García, en cambio, siempre ha sabido usar al fujimorismo para sus fines. Los ‘entretuvo’ durante su gobierno con un buen trato a ese sector recibiendo su respaldo parlamentario en las circunstancias más difíciles, pero sin llegar al indulto. Los fujimoristas podrían estar resentidos con García por ese motivo, pero la verdad es que no tienen más juego que ese. El destino une, por sus coincidencias, al Apra y al fujimorismo, los dos principales partidos de derecha peruanos. No tienen otra que andar juntos.
