Por Augusto Álvarez Rodrich
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Así será (otra vez) la elección del año 2011.
Todos quisieran saber quién será el próximo presidente del Perú. Pero, a dos años del ‘Día D’, es imposible saberlo. Lo que sí se puede prever es que la elección del 2011 será parecida a la del 2006 en actores –los principales y los de reparto– y en naturaleza: una versión más del clásico ‘sistema versus antisistema’ que lo ganaría el ‘mal menor’. Pero nunca se sabe.
La primera señal de que el partido ya empezaba ocurrió hace unas semanas cuando el presidente Alan García quiso calmar la angustia empresarial por saber quién manejará la economía desde el 2011, y les dijo a los inversionistas que estuvieran tranquilos porque él es todo un experto en vetar candidatos.
Pero el ‘play de honor’ del match ocurrió esta semana con la denuncia sobre los ingresos de Nadine Heredia de Humala. Hay consenso –y así se opinó el jueves en esta columna– en que es una obligación ineludible de todo candidato, y de sus parientes más cercanos, la plena transparencia de sus ingresos, especialmente de los que puedan generar hipotecas políticas.
Sin perjuicio de ello, es obvia la intencionalidad de la denuncia y la pretensión de llevarla al Congreso para politizarla pues, en el Perú, la lucha anticorrupción no es un fin en sí mismo sino instrumento de una causa política. ¿A los que hoy denuncian a Heredia les interesaría, por ejemplo, conocer a los empleadores del matrimonio García Nores entre 2001 y 2006?
Anuncios como el de García sobre su papel en la elección de su sucesor, y denuncias –justificadas pero politizadas– como la realizada contra Nadine Heredia, permiten prever que la elección del 2011 será parecida a la del 2006, con la única diferencia de que el ‘factor F’ (el futuro carcelario de Alberto Fujimori) tendrá un peso relevante.
Esto significa: 1) Un proceso electoral largo: de unos dos años. 2) Sin fair play: encuestas tramposas como las del juicio a Fujimori, y con medios mintiendo sin vergüenza. 3) Planteada como una competencia entre el ‘sistema’ y el ‘antisistema’, sin muchas ideas pero con bastantes agravios.
Es decir, un proceso duro y de difícil pronóstico pues la llegada puede ser apretada entre el candidato ‘antisistema’ Ollanta Humala, y la candidata del ‘sistema’ que algunos empresarios y medios ya han creído encontrar para esta vez, siempre bajo el formato del ‘mal menor’, en Keiko Fujimori, y que ahora se alistan para la gran batalla que se viene. Parece todo un déjà vu del 2006.
Son los mismos medios que han sido persuadidos por el presidente García –el ‘mal menor’ de la última elección– de que toda crítica contra él fortalecería la opción ‘antisistema’ y que, por ello, lo mejor es no hacer muchas olas.
