El clan Humala no deja de torpedear a Ollanta
Quizá lo más importante que el presidente Ollanta Humala dijo el domingo fue su deslinde, tajante y sin medias tintas, con las ideas políticas de su familia.
“Mi deslinde con Antauro es, frontalmente, en todo lo que él dice, hace y piensa”, dijo sobre su hermano y, sobre su padre, agregó que “no comparto lo que dice ni lo que piensa, lo quiero, lo respeto, como respeto a mi madre y a toda mi familia, pero una cosa es ser Ollanta Humala y otra cosa es ser el presidente de la República”.
Es obvio que la familia no se elige pero hay familias que, como los Humala, creen que si uno del clan es elegido, todos llegan al poder. Desde entonces, ninguno de sus miembros ha tenido el sentido común, la prudencia y hasta la generosidad indispensable que origina el lazo familiar para contribuir a crear el espacio para que el hijo presidente tenga éxito.
Por el contrario, sus parientes se han dedicado a petardearlo. Ulises, por ejemplo, tuvo un comportamiento cainita al volverse un caserito de los medios de comunicación que se dedicaron, sin empachos y con mucha desvergüenza, a impedir el triunfo del candidato de Gana Perú.
El hermano Alexis, por su parte, ni siquiera esperó a que su hermano se instalara en Palacio para irse a Rusia a tratar de cerrar contratos indebidos usando una representación ilegal del Estado peruano.
Al patriarca don Isaac lo tuvieron controlado durante la campaña, pero apenas esta terminó, se lanzó con declaraciones con las que se inmiscuye en asuntos de gobierno y que solo sirven para hacer ruido y titulares. Como ayer, justo en el mismo día en el que Ulises justificó la marihuana de Antauro preguntando ¿y quién no se ha fumado un porro?
El problema es que la familia Humala cree que Ollanta le debe la Presidencia y quiere cobrársela. Antauro lo llama ‘guachimán de Palacio’ y proclama ante el juez que, “para mí, es una cruz haber hecho a un hermano presidente”.
A su vez, Ulises sugiere que su hermano el presidente rompa la ley: “La gran ruptura de la familia Humala es el caso Antauro.
Nosotros consideramos que, tanto en términos políticos como en términos personales, Ollanta no tuvo un comportamiento adecuado con él. Ese es el gran reproche”. Don Isaac va en la misma dirección: “Ollanta ayuda a su hermano por obligación natural”.
Ollanta Humala podría reclamar el derecho de ser –como le gusta decir a Alejandro Toledo– “un error estadístico” que luchó contra la adversidad para no contagiarse de las ideas absurdas de sus parientes más cercanos, y su esposa Nadine Heredia el mérito de haber ayudado a su marido a salir de esa ideología, lo cual, por todo lo que se ve, no es poca cosa.
