La mal enfocada mira del ministro Rey en el VRAE
Por: Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
La presentación de ayer del ministro Rafael Rey en el Congreso –en su parte pública, al menos– sobre la situación del combate contra el narcoterrorismo, a propósito de la muerte lamentable de tres miembros de la Fuerza Aérea en el VRAE, proyectó la sensación de que la mira de su estrategia está mal enfocada, y de que está confundiendo al enemigo o viendo fantasmas donde no los hay.
Como ya es rutina en un gobierno especializado en tirarle el bulto de sus errores a supuestas deficiencias de comunicación o a la mala fe de quienes lo critican, Rey dio la impresión, ayer en el hemiciclo, de estar reaccionando con exageración por lo que informan los medios o por los comentarios de los que él llama –despectivamente– ‘opinólogos’ o ‘criticólogos’, es decir, todos los que discrepan con él o no lo llenan de elogios.
Con talante innecesariamente peleón, Rey hizo ayer comentarios que me parecen errados y sin sentido. Por ejemplo, ¿a quién quiere convencer de que los narcoterroristas son gente desalmada y muy perjudicial para el país, cuando la mayoría de la población –y de medios– comparte ese sentimiento?
¿A quién quiere convencer Rey de que los integrantes de las fuerzas armadas y policiales son peruanos valiosos que luchan en desigualdad de condiciones, con equipamiento insuficiente y en condiciones penosas –lo cual es responsabilidad de su gobierno–, si eso ya lo sabemos todos?
La gente –y los medios– están de acuerdo en la preocupación por el narcoterrorismo y unidos en la concepción de quiénes son los ‘malos’ y los ‘buenos’ en esta guerra. Pero cuando Rey lanza planteamientos de esa índole pareciera que quiere deslizar la idea de que sus críticos están a favor del narcoterrorismo o que no valoran el despliegue de las fuerzas del orden.
Y, cuando Rey hace eso, pareciera que su intención sería usar la lucha contra el narcoterrorismo como biombo para el avance de la alternativa ‘vale todo’ en esta lucha –incluyendo obviar la relevancia de los derechos humanos de todos–, o de querer enjuagar responsabilidades por delitos pasados como la masacre de Putis. Hay que estar alerta a todos los que –como el fujimorismo– quieren aprovechar el río revuelto del narcoterrorismo para meter el caballo de Troya del autoritarismo.
El ministro debe preocuparse menos de los medios o de pensar en el titular periodístico ‘correcto’ de mañana, y más de lo que realmente está ocurriendo en el VRAE, donde es evidente, a la luz de los resultados, que la estrategia del gobierno tiene que ser replanteada y que no se puede enviar a pelear a las fuerzas armadas y policiales sin el equipamiento requerido.
