Por Augusto Álvarez Rodrich
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El nombramiento de Rodríguez Cuadros en Bolivia.
La designación del ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros como embajador en La Paz, en coincidencia con la reelección del presidente Evo Morales, constituye un acierto del gobierno peruano por lo que pueda significar para la recomposición de la deteriorada relación con Bolivia, y por lo que de hecho significa como expresión de madurez no muy frecuente en las decisiones del Estado peruano.
Rodríguez Cuadros es un diplomático de carrera con interés por la política –pero antes diplomático que político–que, en ejercicio de su libertad de opinión, no ha ocultado más de una discrepancia importante con el gobierno aprista. Sin embargo, precisamente por ello, parece pintado para apuntalar la recomposición indispensable de la relación entre Perú y Bolivia.
Así lo deben haber pensado el presidente Alan García y Torre Tagle al designarlo, lo que constituye una expresión de madurez de la política exterior peruana pues, más allá de la diferencia política, primó el interés del Estado en el largo plazo.
El desafío de su gestión en La Paz es reconstituir la confianza bilateral, para lo cual se propondrá una agenda de trabajo de temas políticos, económicos, sociales y comerciales. Ayuda mucho que el Perú no tenga ningún contencioso con Bolivia.
Para avanzar en ese camino es indispensable que Palacio Quemado –la sede del gobierno boliviano– interprete correctamente la señal enviada por el presidente García.
Ayer temprano encontré, en el sofá del hall de antesala de la cabina de RPP, donde esperan los entrevistados, a Rodríguez Cuadros y al embajador Franz Solano conversando amenamente y con fluidez. Unos minutos después, ya al aire, se lo pregunté directamente al diplomático boliviano.
Su respuesta reveló la conformidad en tiempo récord del gobierno boliviano al embajador propuesto, y destacó la necesidad de mejorar la relación de –para usar sus palabras– “dos pueblos con un solo destino”. Todo un cambio de actitud.
El desafío por delante es replicar con Bolivia la magnífica relación labrada entre Perú y Ecuador durante los gobiernos de los presidentes García y Rafael Correa a pesar de los enfoques distintos de sus administraciones pero sobre la base del interés mutuo de caminar, en el largo plazo, más cerca que lejos.
No se debe perder de vista, sin embargo, que la relación peruana con Bolivia se parece a un ménage à trois en el que también participa Chile, cuya diplomacia se ha esforzado por indisponer a Bolivia con el Perú.
No en vano, la designación del embajador Rodríguez Cuadros ha sido criticada por los diarios de Santiago El Mercurio y La Tercera, lo que constituye, sin duda, una señal más de que su nombramiento ha sido muy acertado.
