Por Augusto Álvarez Rodrich
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El presidente retrocede en comisión Petrotech.
La cortina de humo creada con la comisión encargada de investigar ‘alguna cosa’ en Petrotech le está reventando en la cara al propio gobierno, y ahora sus autores, asustados por las consecuencias de esta treta fracasada, buscan desvincularse de la misma. Empezando por el presidente de la República.
Una manera de constatarlo es preguntándoles a los diferentes implicados en este bochorno político cuál es el objetivo de la comisión de marras, ante lo cual se encuentran las respuestas más absurdamente disímiles.
El caso del presidente Alan García es, por la relevancia de su función, el más patético. La semana pasada le solicitó al Congreso que investigara la venta de Petrotech. Poco después, fingiendo amnesia, creyendo que la gente es idiota, o confiando en que sus ayayeros le camuflarán el ‘cambio’ de opinión, el mandatario dice que ya no se debe investigar la venta porque “es un problema entre privados, entre empresas, donde el Estado no puede meterse”. Ahora hay que investigar, ordena nuestro gran Zelig supremo, “la gestión de la empresa en años anteriores y su influencia sobre Petroperú”.
Ah, caramba. Y ahora cómo quedan Luis Alva Castro, Javier Velásquez Quesquén, Mercedes Cabanillas, Aurelio Pastor, Luis Gonzales Posada y César Zumaeta, quienes el martes pasado se aparecieron en el patio de Palacio, como miembros de la dirección política del Apra, a sustentar que el objetivo a investigar es la venta. ¿Reclamarán alguna consistencia mínima o, con toda disciplina, asumirán el papel de pelmazos al que han sido expuestos por el mandatario cambiante?
Una prueba de ello es que la moción aprobada, en nada menos que una legislatura extraordinaria, para constituir la comisión es “que se encargue de investigar las razones de la venta de las acciones de la empresa Petrotech y sus contingencias tributarias, societarias y de otro tipo en relación a los contratos celebrados con el Estado”.
Tan ridícula es la situación que hasta los miembros de la comisión –todos muy cercanos al gobierno– han levantado una ceja. Aldo Estrada ha dicho “¡oiga usted!” e insiste en investigar la venta, lo mismo que Wilder Ruiz –de Renovación, hoy una filial aprista–, mientras la fujimorista Cecilia Chacón alude a “oscuras razones” para impedir la pesquisa.
El presidente García, alertado del papelón que ha promovido, ahora quiere dar marcha atrás, especialmente cuando la encuesta a nivel nacional hecha por CPI revela que el 59.8% opina que él sí se encuentra comprometido de alguna forma en los actos de corrupción difundidos a través de los ‘petroaudios’.
