Por Augusto Álvarez Rodrich
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¿Hacia la batalla de miss Molotov vs. lady Cataño?
Asolo un mes de la definición de la alcaldía de Lima no es posible adelantar, con algún grado razonable de certeza, quién triunfará, pero sí que será mujer, que no será por amplio margen y que el tramo final de la competencia estará cargado de más agravios que ideas.
Lourdes Flores la emprendió ayer contra Susana Villarán con la misma fuerza con que antes apuntó contra Alex Kouri hasta que este fue tachado pero cambiando el libreto ‘decencia vs. corrupción’ por el señalamiento de que su nueva rival representa una amenaza para los logros alcanzados en el país.
Esto lleva implícito un reforzamiento de su acuerdo con Luis Castañeda y hasta, quizá, un acercamiento al gobierno del presidente Alan García, luego de que Alejandro Toledo declarara con ambigüedad sobre su pacto con Lourdes Flores.
A partir de ahora, las palabras más frecuentes de Flores cuando se refiera a Villarán serán ‘Patria Roja’, agrupación que –dijo ayer– cobija conceptos que se contraponen a los intereses del Estado y del progreso de la gente y se disfraza con el rostro de la izquierda miraflorina.
De este modo, Flores está respondiendo a los misiles que le ha estado lanzando Villarán desde hace unas semanas, con fuerza, a propósito de su relación con César Cataño, por lo que ha comentado que sufre de “miopía moral”.
Quizá ambas tengan parcialmente razón. La asociación electoral de Villarán con Patria Roja es preocupante, no por su izquierdismo sino por el atraso de varios de sus planteamientos, aun cuando sostenga que ella es la que manda en esa alianza.
A su vez, la relación profesional de Flores con alguien acusado de narcotráfico y lavado de activos no puede dejar de ser preocupante, aun cuando la defensa legal de un delincuente no vuelve en cómplice a su abogado.
Parece que ‘habrá mecha’, lo cual es paradójico si se consideran los estilos personales de ambas contendoras, que no han sido, precisamente, los de un picapiedra. Pero, a veces, los entornos que se conforman crean un ambiente que, como en un coso romano, empujan a los participantes a dejar de ser oradores para transformarse en gladiadores.
Eso es lo que puede estar sucediendo en el mes final de esta elección en el que, lamentablemente, el comportamiento de varios medios de comunicación va a presionar a Flores y Villarán a que, en lugar de debatir como las dos señoras que son, lo hagan como las chicas que pelean en esas piscinas de barro. Ojalá que la sensatez y responsabilidad de ambas lo impida.
