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Los de afuera y los de adentro

La dramática situación de las cárceles peruanas.
 

Una expresión de que la fuga de diecisiete reos de alta peligrosidad del penal de Challapalca, en Puno, puede llegar a escandalizar pero no a sorprender es que a nadie se le ha ocurrido pedir, por ese motivo, la renuncia del jefe del INPE.

Es que todos saben que la situación de los penales peruanos es calamitosa y que sería injusto exigir la cabeza del jefe del INPE por una fuga, reyerta, o matanza en las cárceles.

Eso se puede constatar, por ejemplo, en el penal de Challapalca, el cual de ‘máxima seguridad’ solo tiene su ubicación en una zona muy dura, alejado de casi todo, en medio de nada, a más de cinco mil metros de altura, y con un frío espantoso.

Ahí, para cuidar a 129 reos, se cuenta con solo trece agentes. Las condiciones y la infraestructura son lamentables: los alimentos llegan tarde, los uniformes no son para ese frío, el motor para la iluminación interna y externa casi nunca se usa, y no hay sistemas de comunicación.

Para completar este cuadro desastroso, luego de la fuga de los reos, los agentes del INPE no pudieron seguirlos porque –no podía ser para menos– este penal no tiene vehículos.

Los especialistas no descartan que en la fuga haya habido complicidad de los agentes, pero la verdad es que el penal de Challapalca está hasta las cangallas y que su realidad no es muy diferente de la que tiene la mayoría de cárceles peruanas.

Esto ocurre a pesar de que, en general los responsables del INPE han sido, como el actual –José Luis Pérez Guadalupe– profesionales capaces, tales como Wilfredo Pedraza, Rosa Mavila o Leonardo Caparrós.

Lo que falta, sin embargo, es recursos para atender apropiadamente las necesidades de una población penal de más de cincuenta mil personas. Por ejemplo, el dinero para financiar a tres mil policías y soldados que persigan a los fugitivos podría usarse para crear las condiciones que minimicen la posibilidad del escape. 

Según la Defensoría, las carencias principales de los penales son tres: falta de seguridad en las cárceles, alta corrupción en los mismos y escasa capacidad (la sobrepoblación es de 70%). Se requiere, por tanto, mejorar sustantivamente los penales actuales y construir nuevos.

Las personas que tienen la desgracia de ir a parar a una cárcel han perdido el derecho a la libertad, pero nunca deben perder –por más aberrante que sea el delito que los llevó ahí– el derecho a la dignidad humana.

Contar con cárceles que traten a los presos como seres humanos y que, incluso, los ayuden a reinsertarse en la sociedad, debiera ser una meta de inclusión social de este lustro, lo cual hablará mejor de los que están afuera que de los que se van para adentro.

Hay 6 Comentarios
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22 de febrero de 2012 | 20 hrs
escribe:

Pena de muerte para los delincuentes de alta peligrosidad, son como la semilla podrida que no sirve para nada, solo son cargas inútiles para el Estado peruano, estos miserables nunca cambiaran... que dignidad tendrían estas lacras…

21 de febrero de 2012 | 23 hrs
escribe:

Muy bien dicho señor rodrich usted siempre dandole en el clavo en temas sociales, las carceles son el punto mas debil. Lo leo todos los días, espero poder conocerlo en alguna oportunidad.

21 de febrero de 2012 | 17 hrs
escribe:

Por fin un comentario cuerdo. Es cierto este penal es los mas temido por la criminalidad de alto vuelo .Veo y escucho a tanto politico y se acuerdan del INPE solo cuando hay problemas,pero para soltar los recursos se hacen los ...La sociedad tiene un rol importante apoyar al Inpe porque esta en juego su seguridad ,ademas los internos son producto de la sociedad.

21 de febrero de 2012 | 10 hrs
escribe:

EL COMENTARIO ES ACERTADO, SOBRE LA SITUACIÓN DE LOS PENALES A NIVEL NACIONAL.-

21 de febrero de 2012 | 09 hrs
escribe:

El lugar es adecuado para una carcel por el aislamiento geográfico, por lo que debe diseñarse con la suficiente capacidad y seguridad para colocar los excedentes de los presidios de Lurigancho y separar a los delincuentes más avezados, fortalecer la infraestructura con talleres artesanales y equipos de video y teléfono satelitales para la guardia de seguridad, con cercos paralelos perimétricos y guardias armados en torres de vigilancia.

21 de febrero de 2012 | 08 hrs
escribe:

No se cuan capaces sean Wilfredo Pedraza, Rosa Mavila, pero son abogados sin estudios en la materia y que nunca han gerenciado nada. Creo que tal vez sean competentes como abogados penalistas pero eso no los convierte en personas capaces para gerenciar un penal o un sistema penitenciario.

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Augusto Álvarez Rodrich Augusto Álvarez Rodrich

Augusto Álvarez Rodrich nació en Lima el 12 de octubre de 1959.


Obtuvo su título de Economista por la Universidad del Pacífico de Perú. Es Master en Administración Pública por la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard. También ha seguido cursos de especialización en las universidades de Stanford, Mánchester y Northwestern.


Trabajó en el Grupo Apoyo desde 1980 hasta el año 2002, en donde ocupó el cargo de Director Gerente de Apoyo Comunicaciones y Editor de las revistas "Perú Económico", "Semana Económica" y "Debate". También ha sido director del diario "Perú21", desde su fundación hasta noviembre del 2008 y luego, conductor del programa radial "Ampliación de Noticias" de Radio Programas del Perú RPP y Profesor Asociado de la Universidad del Pacífico. Igualmente, se ha desempeñado como director y conductor del programa televisivo "Dos Dedos de Frente" de Frecuencia Latina.


Actualmente, combina su labor como columnista del diario La República, con la conducción del noticiero "Primera Noticia", de ATV y los programas radiales "Claro y Directo" y "La hora loca" junto con la periodista y abogada Rosa María Palacios, ambos por Radio Capital.

Correo: alvarez.rodrich@glr.pe